La trágica muerte de ‘Coco’

Resulta sorprendente hasta qué punto algunas personas, amparándose en su ‘sensibilidad’ o en su ‘amor por los animales’, parecen haber emprendido una campaña contra los responsables de la muerte de Coco. Gracias a Dios, aún no ha llegado el día en que la ley iguale a los animales y a los hombres. Aunque resulte trágico decirlo, la muerte de Coco no fue ni algo miserable, ni inhumano, ni deplorable. Fue lo que se tenía que hacer en ese momento con un chimpancé completamente ido y violento, fuera del zoológico, ante la posibilidad de una tragedia mayor. ¿O es que nadie recuerda a los niños que estaban en el parque o en el colegio cercano? Muchos de los pseudoecologistas, sin duda, habrían ido a darle un abrazo; el abrazo de Coco a un niño le habría partido el cuello. Mario Salcedo Lindez.

 

Podemos sentirnos orgullosos, sobre todo, quien lo ordenó y la Policía, por hacerlo. Nos volvió a salir de dentro, como siempre, la bestia que llevamos y, sin embargo, dejamos sueltos a asesinos, violadores, terroristas, etc. Todos los animales continúan perteneciendo a la clase de animales, nosotros hace ya mucho que hemos pasado a la categoría de bestias. A propósito, les impondrán también la medalla al valor el día de la fiesta de la Policía? J.A. Rosa.

 

Siento vergüenza ajena por la persona que disparó a sangre fría a Coco. No era necesaria esa muestra de violencia. Me quedo impresionada al ver que tratan con tanta normalidad un asesinato. Este chimpancé anhelaba un derecho del que los humanos le privaron toda su vida, la libertad. No se puede sustituir a un animal por otro como si fuera un objeto. Quien piense eso es que no tiene sentimientos. Este zoo es como una tumba de animales que dejan pasar sus vidas desganados y deprimidos. Dudo de que cualquiera de los niños que hayan entrado en él hayan salido aprendiendo algo positivo. ¡Qué facilidad de gatillo con los débiles! Ana.

 

La muerte de Coco es nuestra misma muerte. Los datos genéticos del chimpancé sólo varían en un 2% con los de un humano, por lo tanto, hemos matado de forma ruin a un ser tan perfecto y sensitivo como nosotros, pero siempre hay una distinción. Estos animales viven en paz, son solidarios con otros seres vivos, respetan su entorno, consumen lo necesario, quieren a sus crías hasta dar la vida por ellas, su sociedad es libre y organizada, no tienen prejuicios y, sobre todo, tienen la capacidad de ver cómo los matamos y de perdonar nuestra necedad e involutiva conducta diaria, los ojos de la compañera de Coco son los mismos ojos de los humanos que perdemos a seres queridos. Vicente Almagro.



¿Qué opinas?
nosevendevalencia@20minutos.es