Fútbol sala

Un puñado de ilusionados chavales de 14 y 15 años y sus familiares pasaron el pasado sábado tarde en Campillos (Málaga) no sólo uno de los peores ratos de su corta vida deportiva, sino auténtico miedo físico ante la actitud de unos 50 ó 60 salvajes bajo la complacencia de árbitros y responsables del Club Almargen.


Ahora que el señor Domínguez Cordón y sus adláteres vengan proclamando las bondades del fútbol sala andaluz en todas sus muchas categorías. 

 
Creo que a estos críos y a sus padres les va a a resultar difícil recuperarlos para seguir en este deporte.