Vaya ejemplo para los niños

Leo en grandes titulares en la portada de su periódico (así como en la de todos, no es una crítica) que se permite el matrimonio de los homosexuales y, por otro lado, se facilita el divorcio. ¡Y lo uno y lo otro se presentan como un progreso! No quiero insistir en los argumentos contrarios, ya esgrimidos por quienes saben mucho más que yo, pero siento una gran pena por el rumbo que está tomando la sociedad. 


Especialmente por los niños y por los más jóvenes: si los adultos nos acostumbramos a todo, ¿cómo no lo van a hacer ellos? Sé que seré muy replicada. No me importa. Sigo diciendo que siento mucha pena.