Acoso en las aulas

Durante ocho años sufrí en mis carnes ese acoso. No llegué a los niveles de Jokin, pero me insultaban, llegaron a romper mis cosas... No me agredieron físicamente, pero porque el primero que lo intentó se llevó un tortazo bien dado. Todavía me pregunto por qué me odiaban tanto. Quiero aclarar que siempre lo hemos denunciado, pero antes los profesores no nos tomaban en serio, decían que eran «cosas de niños». Incluso los padres nos ignoraban, con la consabida respuesta «pues pégale tú a él». Es triste que se haya tenido que suicidar un niño para que tomen en cuenta a los que, día a día, ven pisoteado su derecho al respeto, que es uno de los principales que tenemos las personas. Gracias por tenernos en cuenta.