Aconfesionalidad no es laicismo

Muchos de los que se oponen al hecho religioso, especialmente al católico, apelan a la aconfesionalidad del Estado, llevando a los ciudadanos a una confusión que me parece conveniente aclarar.
Estado aconfesional es que éste no se alinea exclusivamente con una confesión religiosa. El Estado debe velar por que cada ciudadano pueda practicar su propia religión.


El laicismo es aquella actitud que defiende a los ciudadanos de imposiciones religiosas y postula que cada cual pueda practicar su fe o no practicar ninguna, a gusto del consumidor.


El artículo 27.3 de nuestra Constitución establece: «Los poderes públicos garantizan el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones».


Por eso me parece que los defensores del laicismo, especialmente el escolar, no son neutrales, no pueden expresar una opinión objetiva, tengamos en cuenta que tienen intereses propios en esto: quieren imponer un proyecto estrictamente confesional, pero de otro signo  totalmente contrario: confesionalmente laicista.