La Calderona, herida

El conseller de Territorio, González Pons, aprieta la mandíbula y endurece la mirada cuando alguien le recrimina la atroz política urbanística de la Comunitat. Argumenta que todo eso son patrañas. Pero lo que el conseller no dice es que lo que ha protegido son las migajas inaccesibles, los restos salvajes que han quedado después de más de una década de aplicación despótica de la ley urbanística.

En las extensiones de cítricos de La Masía de la Torre se van a construir más de mil chalés con campo de golf, dentro del perímetro de seguridad de la base de la OTAN. Y un poco más arriba, los funcionarios del Ayuntamiento de Olocau aprobaban otras 12.000 viviendas. Mientras, veremos agonizar, herida de muerte, la Sierra Calderona.