La estafa de tu vida estudiantil

Ésta es la cruda realidad de 300 estudiantes arrendatarios del campus de la UMU.
Imagina que un día de estudio decides hacer la colada. Te toca esperar, pues todas las lavadoras están ocupadas. Después de la espera, de las tres lavadoras que llenas con ropa, ninguna funciona, y cuando consigues tener tu ropa lavándose, dejan de funcionar las tres máquinas, por las que has pagado fichas de lavado. Has perdido el día y sigues sin estudiar y sin ropa para mañana.

Ahora vuelve a imaginarte que vienes de muy lejos. Tu familia se comunica contigo por Internet (cuesta 18 euros); pero Internet no funciona. Y no sólo eso, sino que gracias a la conexión facilitada, puedes ver, y ¡te pueden ver!, los archivos de tu ordenador.

Ahora imagina una buena educación, digna, imagina que los estudiantes pueden estudiar fuera de sus casas por un módico precio sin que les falte el agua, la ropa, la comida y la comunicación con los suyos. ¿Ha sido bonito soñar?