lMultas

En los últimos tiempos se están multiplicando las multas lingüísticas en Catalunya. Conozco el caso de un amigo que tiene un comercio. Los inspectores lingüísticos le han visitado y le han obligado a utilizar el catalán en los letreros de su tienda bajo amenaza de ser multado si no lo hace.
La actitud de esta «policía lingüística» me parece un escándalo antidemocrático. Es inaceptable esta política  de las sanciones, las multas, los inspectores y las imposiciones. Que cada uno hable la lengua que le dé la gana y que la Generalitat suprima ya estas multas que van en contra de la libertad de las personas y que recuerdan tiempos pasados.