Humanitarismo muy opaco

Veo con mucha tristeza cuántas instituciones (conocidas), con prestigio de años, con el proyecto de ayudar a las miles de personas necesitadas del mundo, pueden pedir colaboración por radio y televisión, aprovechándose de las caritas de los niños necesitados. Si cada niño que sale en la tele cobrara como algún famoso, ya no estaría ahí. Otras instituciones venden las «bragas de Madonna», el «osito de tal», «el mechón de pelo de tal», y recaudan trillones y trillones de dólares. Aquí es donde llega mi tristeza: no sabemos quiénes lo dirigen y no veo, de la gran recaudación, en qué parte del mundo lo invierten. Somos ciegos guiados por dogos y marranos. Al menos, queremos poder ver a estos niños desnutridos, recuperados o bien vestidos. ¿O todo se hace en privado después de la recaudación?