Sobón II

Sin palabras me fui quedando según leía la carta de Carmen «Sobón en el Metro». Pero al llegar al final quedé atónita. No dijo nada pese a ver las andanzas del sujeto. Un simple comentario en voz alta habría hecho que el vagón se percatara, que él dejara de hacerlo y que ella le agradeciera el gesto. Luego nos sorprende que haya gente capaz de grabar una paliza en vez de auxiliar a la víctima. Pero si somos incapaces de ayudar con un comentario, qué vamos a esperar.