El bus y la insolidaridad

Barcelona, 6 de septiembre de 2006, entre las 18.30 y las 19.00 horas. El autobús de la línea 32 frena bruscamente en Travessera de Gràcia.

Lolita, de 77 años, que viaja de pie se golpea con una barra del autobús. Sorprendentemente, al dirigirse al conductor para comentarle lo sucedido, es increpada por la mayoría de viajeros que al grito de «no se ha hecho nada, todo es cuento» consiguen que abandone abochornada el autobús, volviendo a casa en taxi. El diagnóstico de la Clínica del Remei de Barcelona es: fractura del sexto arco del costal izquierdo.

No es un relato de Hitchock, sucedió en nuestra ciudad y dice mucho sobre nuestro sentido de la solidaridad. Gracias a todos por ayudar a mi madre. Cèlia Cremades.

Soy un conductor de autobús que muchas veces, como casi todos mis compañeros, nos vemos obligados a orinar, por no decir otras cosas, en la calle por no tener ningun lavabo.

La otra opción es entrar en un bar y pagar una consumición. Señores de los ayuntamientos, hagan algo al respecto porque ustedes seguro que pueden ir al lavabo cuando quieran pero yo tengo que orinar como un perro en la calle. David García.