Todos en mi contra

Sufrí acoso escolar en un colegio de Tenerife desde 6.º de EGB hasta 1.º de BUP. Era el chico raro y tímido de la clase. Patadas, empujones, puñetazos... eran algo diario: tenía a toda la clase en contra. Y los curas del colegio hacían la vista gorda. Un acosado no olvida: tiene un estigma que va pegado a sus talones por siempre.