Decisión acertada

Parece que fue ayer cuando me pediste por favor que dejara de tener miedo y que me arriesgara, que probara estar contigo. Que el amor no es dolor. Sin saber por qué, mirándote a los ojos, me arriesgué, y hoy, tres años después, te agradezco que me convencieses y que me hayas regalado día a día comprensión, sonrisas, besos, abrazos y una muy, muy bonita historia de amor. Fue la mejor decisión de mi vida.