La psicología positiva

Ser feliz es el máximo deseo del ser humano y, en consecuencia, la calidad de vida depende de la calidad del pensamiento. Es importante potenciar nuestras emociones positivas para prevenir enfermedades y sentirnos en paz con nosotros mismos. Sonreír, reír, tener más sentido del humor... es una vacuna cognitiva que nos permite ver el mundo desde un punto de vista más positivo.

La sonrisa y el optimismo relajan el sistema nervioso central, el rostro, el cerebro. Mejoran las relaciones humanas y son una forma de blindarse interiormente ante la negatividad que a menudo viene del exterior, además de ser unos excelentes antídotos contra las patologías coronarias y depresivas. Hay que tener bien claro que lo más importante es sentirse a gusto con uno mismo, y no escuchar lo que digan o piensen los demás de ti.

Eso no es trascendente.

El estado natural del hombre y de la mujer es ser felices. Cada cual, obviamente, con su sistema de pensamiento y su propia escala de valores. Todo depende de echarle valor a la vida.