«En casa sentí dolor, pero no sufrimiento»

Lectoras de 20 minutos que dieron a luz en casa nos cuentan sus experiencias Mis dos hijos gemelos han nacido en casa en un parto sano y sin complicaciones. Mi comadrona y las personas que me acompañaron me hicieron sentir querida y apoyada. Tuve intimidad y respeto, justo lo contrario que en el nacimiento de mi primera hija, en un hospital en donde pisotearon todos mis derechos y casi matan a la niña. En casa sentí dolor, sí, pero no sufrimiento. Francisca Fernández. El Escorial.

Juliette nació en Lavapiés, en un piso de alquiler que compartíamos con amigos. La noche fue tranquila; el desayuno, en una terraza de Argumosa; el aperitivo, con amigos. Comida no hubo. Dos contracciones de mi vientre sacaron a la luz a mi niña. Mi cuerpo de mujer sabía parir, y lo hizo. Yo le di tiempo, respeto, seguimiento, mucho amor, mucha seguridad y confianza. Nieves.

El nacimiento de mi hijo fue su primer acto libre y respetado, porque salió a la luz cuando su cuerpo y el mío ya estuvieron preparados, no estuvo planeado en una agenda. No se le molestó con baños, ni colirios, ni pesos, ni medidas. Su entrada al mundo fue suave, progresiva, enseguida pedí quedarme a solas con él y, mientras él dormía plácidamente contra mi cuerpo, yo toda la noche en vela, mirándolo con un insomnio feliz tocando el milagro.Isabel Rodríguez.

Mi primer hijo nació en casa, en Holanda; allí la matrona te pregunta si quieres dar a luz en casa o en el hospital. Fue fenomenal. Con mi segundo hijo, ya en España, repetí. Todo fue muy rápido, el dolor era soportable, cogí a mi hija cuando salió de mi barriga, no necesité puntos. Recomiendo parir en casa a todas las mujeres: ayuda a crecer como mujer, da autoestima, orgullo… Judith Schakenbos.