El mal ciudadano

En el aparcamiento de la estación de El Pozo de Renfe, un vehículo lleva abandonado un mes. Un ciudadano da cuenta del hecho a los empleados de la estación. Darán parte, aunque no es su competencia. Llama a la Policía (091), que se desentiende del asunto («llame al Ayuntamiento») y da unas rápidas lecciones sobre los deberes de este atribulado ciudadano. El buen policía cuelga tras la parrafada, dejando al mal ciudadano con la palabra en la boca.

El ciudadano marca el 010 (Ayuntamiento). Ocho minutos para enterarse de que es competencia de Renfe. Se cierra el círculo.
El que hasta ahora se consideraba un «aceptable ciudadano» resopla, bufa, llega tarde al trabajo, pero pone una reclamación en la estación. El mal ciudadano se va a estudiar sus obligaciones por si en otra ocasión su actitud puede ayudar a mejorar las cosas.