¿Dónde vas capitalismo?

Somos casi todos víctimas de un sistema económico que, como el mitológico dios Cronos, devora a sus propios hijos. El capitalismo financiero lleva desde los años 80 preparando el escenario para la gran debacle. Esta situación de ebriedad y locura de voracidad devastadora puede ser el principio de su autoinmolación. Las desregulaciones, la permisividad de los gobiernos conservadores y socialdemócratas europeos ante los confusos balances de la enmarañada ingeniería financiera de bancos, aseguradoras, corporaciones empresariales con ubicuidad inversora, la tolerancia miope y cómplice ante la proliferación de los paraísos fiscales, el blindaje de sueldos, indemnizaciones y jubilaciones millonarias de insaciables y avaros miembros de muchos consejos de administración de entidades financieras que han quebrado, las fiscalidades regresivas que han vuelto, en muchos casos, a culpabilizar de la crisis a los asalariados y a los funcionarios, la grosera y corrosiva especulación inmobiliaria a la que han contribuido por comisión u omisión las corruptelas de muchos ayuntamientos, los masivos despidos, incluso en empresas con beneficios millonarios. Estos ingredientes mortales y sus oficiantes, subordinados a los mercados, nos han abocado al precipicio. ¿Saldremos?