Abogados sin Derecho

Sr. director: No sé si a usted, cuando estaba estudiando en la Universidad le dijeron que, además de la licenciatura, tendría que cursar un Máster obligatorio y realizar un examen estatal de habilitación para acceder a la profesión. No solo eso, sino que además a ese Máster obligatorio solo podrían acceder unos pocos privilegiados, puesto que las universidades públicas no tendrían recursos para ofrecer plazas suficientes que cubrieran toda la demanda. Esa es la versión resumida del panorama al que nos enfrentamos tantos estudiantes de Derecho de toda España que hemos comenzado nuestros estudios después de 2006. Cualquiera comprenderá el problema que nos afecta: se cierra una de las salidas profesionales más lógicas, el ejercicio de la abogacía. Algunos argumentarán que queda el recurso de las oposiciones, ¿pero a cuáles, si apenas se están ofertando plazas? Como futuros profesionales somos los primeros en exigir una preparación de calidad y no nos asustan los retos que pretendan realizar todo nuestro potencial. Lo que nos produce pavor es que nuestra valía se vaya a medir por el tamaño de nuestras carteras, o, en su defecto, las de nuestros padres.

(*) Representante de estudiantes Claustro universitario. Universidad Autónoma de Madrid.