Yo no me cuelo en el metro

Soy una usuaria del Metro de Madrid desde hace 30 años y durante todo ese tiempo me ha pasado de todo pero la verdad es que en el transcurso de lo que llevamos de año las cosas han ido de mal en peor. Han quitado el puesto de taquillero pero tienen a una señora o señor sentado en una vitrina, que digo yo, ya que están ahí, en vez de estar leyendo una revista ¿no podrían vender billetes?, así nos evitaríamos muchos de los problemas que tenemos con las dichosas maquinitas.

Uno de mis incidentes fue al intentar sacar de la máquina un bonometro con 50 euros, vino uno de los empleados y me dijo que la máquina no admitía billetes de 50, yo no tenía ni una moneda por lo que, después de estar 10 minutos "debatiendo" me hizo el favor de dejarme pasar. Yo no vi ningún letrero diciendo que no se admiten billetes de 50 euros.

La segunda vez fue peor, yo iba con mi billete bonometro, lo metí en el torno y me abrió pero no lo marcó, cuál fue mi sorpresa cuando los revisores me piden el billete y dicen que no lo he pasado, ¡madre mía que vergüenza!, que me querían multar. A todo esto volvemos a los tornos de la entrada, por supuesto con el guarda de seguridad detrás de mí por si me escapaba, y que nada, que insistían en que me había colado, toda indignada les dije: ¿usted cree que a mis 57 años voy yo a colarme en el metro? Ojalá supiera cómo hacerlo. Vamos, que al final quedé como una fresca y me dejaron pasar "haciéndome un favor".

Pero es que la última fue esta semana, saqué en la máquina un billete sencillo y otra vez los revisores que dicen: ¡señora, este billete no es de hoy! por cierto de muy malas maneras (después se dieron cuenta que la fecha era correcta pero no por ello se disculparon) y en segundo lugar la máquina no marcó el billete. ¡Es que vaya mala pata!, pues que revisen las máquinas, no es culpa mía si no lo marca, y si no. pues que miren las grabaciones, que para eso tienen cámaras. El caso es que me hicieron perder un buen rato. En fin que estoy harta de que me traten como a una delincuente cuando llevo toda la vida pagando religiosamente.