Soy un individuo sospechoso

Soy un trabajador normal y corriente que, cada día, se levanta temprano, acude a su trabajo y cumple lo mejor que sabe y puede con las labores que se le encomiendan y a fines de mes recibe su nómina, con los correspondientes descuentos por IRPF, Seguridad Social, etc. Hace años compré un piso que, como todos, costaba más de lo que valía y, para ello, firmé un préstamo hipotecario a 20, 30 o, incluso, 40 años.

En el año 2008 se produjo la hecatombe económica mundial y, desde entonces, me he convertido en un individuo sospechoso. Me rebajan el sueldo, porque ésa es la única manera de contribuir a la competitividad de España; tengo que salvar al banco que, si no le devuelvo la hipoteca, me quitará una casa que tendré que seguir pagando aunque ya no viva en ella; como "he vivido por encima de mis posibilidades", tendré que trabajar más años para acceder a mi pensión, pagar por los servicios sanitarios y educativos ("deficitarios", dicen), por los que ya cotizo con mis impuestos y, además, no tengo derecho a quejarme, porque "por lo menos, tengo trabajo".