Paolo Gasparini

Campo
de imágenes

Exponer el etnocentrismo y los estereotipos arraigados en las culturas latinas mediante desde el respeto por su idiosincrasia es una tarea que ha llevado a cabo este fotógrafo desde el inicio de su vida artística. Su obra, que denuncia los populismos y nacionalismos que ha sufrido este continente, estará expuesta en Sala Recoletos de Fundación MAPFRE Madrid hasta el 28 de agosto de 2022.

Aterriza en la capital de nuestro país esta muestra formada por más de 300 obras del polifacético y multidisciplinar fotógrafo Paolo Gasparini, cuya visión del arte y de la sociedad ha ido mutando y evolucionando a lo largo de su amplia trayectoria. Por ello, la exposición Paolo Gasparini. Campo de imágenes, recorre todas las etapas de este artista, teniendo cabida en la muestra sus fotolibros y otros soportes donde el autor ha volcado su compromiso político e imaginación a lo largo de las seis décadas que articulan su carrera fotográfica.

Con independencia del soporte o modo de expresión donde plasme su carácter y sus ideas, el italiano de nacimiento pero venezolano de adopción ha retratado la historia del continente latino mediante sus fotografías. Los visitantes a la exposición podrán observar la evolución y mutación de diferentes urbes donde Gasparini trabajó e incluso vivió, como Caracas, Ciudad de México, La Habana o São Paulo. Europa también está presente en su obra, destacando trabajos en París, Londres y Múnich.

El ítalo-venezolano nació en Gorizia en 1934, pero dos décadas después emigró a Caracas siguiendo el éxodo voluntario que algunos de sus familiares realizaron para eludir el servicio militar italiano. La presencia de su hermano Graziano en la capital venezolana fue, a la postre, clave para Paolo, ya que le regaló su primera cámara a los diecisiete años y le sirvió de impulso para cruzar el charco. Graziano era un reputado arquitecto y Paolo comenzó a realizar fotografías en construcciones arquitectónicas de Caracas mientras que capturaba imágenes de los arrabales de la capital del país latino.

Poco a poco fue abriéndose paso en la esfera artística colaborando en proyectos de la Unesco, mientras que, en paralelo, desarrolló obras de carácter más personal. Es ahí donde comienza a ganarse un nombre como fotógrafo y publica Para verte mejor, América Latina (1972) en México, su fotolibro más emblemático y popular. Siete años después de convierte en el primer artista representante de América Latina en estar presente en Les Recontres Internationales de la Photographie de Arlés y cinco años más tarde recibe la medalla de plata en la misma ciudad francesa por otra exposición en Les Recontres.

En 1993 es condecorado con el Premio Nacional de la Fotografía de Venezuela y su trabajo queda completamente consolidado al representar a su país en la Bienal de Venecia. En las dos últimas décadas recorre Europa y América Latina, completando diversas series y realizando numerosas exposiciones en torno a sus libros —unos veinte publicados hasta la fecha— y sus fotografías.

26 de julio (1961). Colecciones Fundación MAPFRE. © Paolo Gasparini

Venezuela, México
y Europa son los escenarios que
el fotógrafo contrapone en su obra

La obra de Gasparini está presente en algunas de las colecciones más importantes de todo el mundo como The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York; Philadelphia Museum of Art, Filadelfia; International Center of Photography (ICP), Nueva York; The Metropolitan Museum of Art, Nueva York; The New York Public Library, Nueva York; George Eastman House, Rochester, Nueva York; Hermès International, París; Bibliothèque Nationale de France, París; Fondation Cartier pour l’art contemporain, París; Fondation A Stichting, Bruselas, y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, entre muchas otras, y en Fundación MAPFRE la muestra está íntegramente compuesta por fondos de sus colecciones.

Entre lo artístico y lo político

Paolo Gasparini es el autor que mejor ha retratado y retrata las tensiones y contradicciones culturales del continente sudamericano. Sus imágenes proyectan el duro contexto que ha afectado a los habitantes de diversos países latinos. A través del arte, este artista aporta su propia visión de la gestión política de los gobiernos de los pueblos que visitó.

Su clara denuncia social y su elocuencia a la hora de transmitir estos mensajes de forma fidedigna lo han convertido en un referente imprescindible para expertos y para amantes de la fotografía. El autor ha configurado una virtuosa y polivalente obra mediante un lenguaje visual propio que anhela y materializa una férrea crítica a la sociedad del consumo y a la forma que tiene la publicidad y el marketing de seducirnos y atraparnos. De esta forma, su trabajo permite comprender las diferencias entre la vida europea y la latinoamericana, evadiendo representarlas en base a estereotipos que dañen la visión del continente suramericano.

Al contrario, sus obras nos otorgan una oportunidad de apreciar la riqueza cultural que tienen los diferentes territorios, pese a que muchas de sus instantáneas tienen como objetivo fundamental la denuncia de las condiciones que sufren los diversos pueblos.

Al hilo de la muestra, su comisaria, María Wills, declara que “las fotografías de Gasparini reflexionan sobre los efectos de décadas de migraciones políticas en los siglos XX y XXI: de europeos a América, como causa de la Segunda Guerra Mundial, de cubanos a España y Estados Unidos, de ecuatorianos a España y, más recientemente, del éxodo masivo de venezolanos a Colombia. Generaciones y generaciones marcadas por exilios voluntarios y forzados no pueden sino hacernos pensar sobre la ambivalencia  de la identidad”.

Generaciones y generaciones marcadas por exilios voluntarios y forzados no pueden sino hacernos pensar sobre la ambivalencia de la identidad

Las claves
de la exposición

Miliciano (1961). Colecciones Fundación MAPFRE. © Paolo Gasparini

El propósito de Gasparini por indagar y reflexionar acerca de los nacionalismos y populismos que han afectado al continente puede apreciarse en este recorrido expositivo, que está formado por dieciséis secciones que recogen algunos de los proyectos más importantes de toda la obra del artista en sus más de sesenta años de trabajo fotográfico.

No obstante, cabe destacar que esta exposición pone el foco en sus mencionados fotolibros, que el propio artista los considera como un medio equiparable a sus fotografías en términos de expresión artística. Son considerados como un mecanismo narrativo crucial para definir la historia de la fotografía del continente principal donde desarrolla su obra.

Este fotolibro, que está acompañado por textos del escritor Edmundo Desnoes, realiza un estudio sobre la diferencia entre ver y mirar, refleja el paisaje urbano, social y cultural de América Latina, un contenido completamente dividido entre el socialismo y el capitalismo, lo que propicia que puedan admirarse imágenes tan dispares de Marlboro o Pepsi con el Che y el Niño Jesús.

El continente latinoamericano
le permite yuxtaponer imágenes publicitarias, revolucionarias
y religiosas

Su compromiso inicial

Aunque el compromiso político y social de Gasparini a lo largo de su obra queda fuera de toda duda, su pretensión de alcanzar la belleza y su intención por deleitar de esta forma al espectador irán ganando peso con el paso de los años. Por ello, su lucha irá mutando en dirección a una postura menos radical, pero no dará de lado a los pueblos oprimidos.

En las fotografías de Paolo Gasparini pueden observarse rupturas en la temporalidad en sus series, puesto que alterna intencionalmente la coherencia interna de las imágenes al combinar las más recientes con algunas antiguas. El italo-venezolano lo adscribe en el concepto ‘il senno di poi’ para explicar esta técnica: “Asocié imágenes vinculándolas con temas, lugares y fechas diferentes, tratando de organizar un nuevo discurso que a través de la arquitectura y de algunos aspectos de la vida cotidiana de la ciudad, connotara una relectura de Caracas en su pasado y devenir, representando contradicciones sociales, políticas y culturales”.

La primera sección de la muestra es Andata e ritorno que, además, es también el título del fotolibro de Gasparini editado en Caracas por La Cueva Casa Editorial en 2019. Esta obra incide de manera metafórica al estilo de trabajo del italo-venezolano, que revisa sus series a lo largo del tiempo y establece relaciones dando saltos temporales para entender la realidad de América Latina.

Gasparini yuxtapone dos realidades, la de su Gorizia y con la de Caracas, para enfrentar al primer y al tercer mundo a través de sus fotografías. Andata e ritorno contiene setenta imágenes impresas a sangre que, a su vez, conectan a ambas esferas y matizan, con sutileza y precisión, todo lo que las separa.

A finales de los años cincuenta, Gasparini emprende un viaje por Venezuela con Graziano y, posteriormente, con su esposa Franca Donda, con quien cruza hasta la frontera con Colombia, atraviesa las serranías de los Andes y recorre las tierras del estado Lara, en Caracas. Este será el germen de Bobare (1959), que documenta la comunidad indígena wayú y el modo de vida de los campesinos. Según el propio autor, se trata de “el pueblo más pobre, más abandonado y más miserable del estado Lara”. Aquí nace la visibilización de la pobreza como tema característico del ensayo fotográfico.

La niña de la salina (1958). Colecciones Fundación MAPFRE. © Paolo Gasparini

El pueblo más pobre,
más abandonado y más miserable del estado
de Lara

Ya en el primer lustro de la siguiente década, el activista viajó a La Habana en plena Revolución cubana. Junto a Alejo Carpentier y Ricardo Porro recorrió la ciudad y realizó fotografías de la arquitectura colonial y el estilo barroco habanero, donde surgió la serie La Habana, la ciudad de las columnas, compuesta por fotografías capturadas entre 1961 y 1963.

No obstante, su visión acerca de este movimiento popular perderá fuelle con el paso del tiempo: “La Revolución cubana, en cierto momento significó la utopía, la alternativa, la posibilidad de creación del hombre nuevo y se fotografió en ese sentido. Hoy ha tomado un rumbo que no es el que habíamos pensado. Y eso nos crea una gran decepción, amargura y falta de credibilidad”.

Su búsqueda personal

Transparencia (1967-1970). Colecciones Fundación MAPFRE. © Paolo Gasparini

Sus registros ideológicos y artísticos van evolucionando con el paso del tiempo. En la década de los setenta el montaje en el laboratorio cobra especial relevancia en su obra, superponiendo unas imágenes en otras y utilizando el montaje y la edición para plasmar su ideología y expresarse de nuevas formas.

Rocinante es una revista que definirá un parte importante de su obra, puesto que se une a su equipo editorial liderado por intelectuales de izquierdas de Venezuela. La mayoría de sus números están ilustrados por Gasparini y, en ellos, quedan expuestos políticos, escritores o compañías petroleras mediante la sátira. Sus fotografías también sirven de herramienta crítica a las torturas en el país y en ella se sigue observando su ímpetu revolucionario.

Ya situados en los 80, Gasparini presentó Retromundo, un espectacular fotolibro donde la mordaz crítica social impera, contraponiendo realidades europeas con las latinas: “Salí de Europa con un baúl repleto de imágenes americanas. En una segunda etapa, regreso al primer mundo cargado con las imágenes de la realidad latinoamericana. Así surge Retromundo, un fotolibro que no confronta realidades, pretende más bien ser evidencia de lo que pasa en ambos continentes”, agrega el propio autor.

La dignidad de los oprimidos y de las gentes de los pueblos afectados es otra de las notas imperantes de su obra. El respeto por lo fotografiado queda patente en Acá, este cielo que vemos, una de las series que pueden visitarse en Madrid. La Unesco le contrató en 1970 para volver a fotografiar edificaciones precolombinas, coloniales y contemporáneas del continente: “Me empeño en fotografiar la vida de los marginados, de los que nada poseen, y las grandes diferencias que conviven al lado y alrededor de esas grandes edificaciones”, señala.

Su paso por México será fundamental para la obra y vida de Gasparini, ya que considera a este país como su tercera residencia. Sus recorridos por sus calles y su fijación en sus habitantes desembocaron en Letanías del polvo, en 2009, un CD que acompaña al fotolibro El suplicante, publicado un año después, que relata una historia que inicia con la revolución zapatista y se prolonga al líder del grupo armado indigenista, el subcomandante Marcos.

El ángel de la historia (1962-2017), un mural de doce metros compuesto por 63 fotografías tomadas en diferentes países, puede servir de compendio de su actitud ante la vida y ante el arte. El título, que hace una referencia concreta al filósofo Walter Benjamin, echa una mirada atrás a las ruinas del pasado desde el existencialismo para denunciar la falta de progreso y el quebranto del futuro.

Me empeño en fotografiar
las grandes diferencias que conviven al lado y alrededor
de esas grandes edificaciones

Cuarto menguante contaminado, madrugada del 13 de diciembre frente a la Basílica de la Virgen de Guadalupe (1994). Colecciones Fundación MAPFRE.
© Paolo Gasparini

Datos prácticos

Comisariado por María Wills Londoño 

Producción: Fundación MAPFRE 

Cuando: Hasta el 28 de agosto de 2022 

 Dónde: Sala Recoletos de Fundación MAPFRE de Madrid

 Entradas: 5 euros
Entradas reducidas: 3 euros 

Más información y venta de entradas:
fundacionmapfre.org

 

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