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Nuestro estado de salud también se refleja en la piel.
Nuestro estado de salud también se refleja en la piel.ISTOCK

Lo que comes también se nota en tu piel: esto es lo que dice la ciencia

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Especialistas del Health Center de Quirónprevención destacan la importancia de un enfoque nutricional integral para el cuidado cutáneo que ayuda a revertir el acné o la psoriasis

La piel es nuestra carta de presentación, pero también un reflejo del estado de salud del organismo. Cuando aparecen problemas como sequedad, inflamación o determinadas alteraciones cutáneas (rojeces, acné, tirantez) solemos recurrir a cosméticos y tratamientos dermatológicos. Sin embargo, la ciencia lleva años investigando cómo la alimentación también puede influir en la salud de la piel, que no olvidemos que se trata del órgano más grande del cuerpo y desempeña funciones esenciales para proteger al organismo frente a agentes externos.

Según explica Yaraseth del Castillo Ortega, nutricionista del Health Center Quirónprevención, “la piel es un órgano metabólicamente activo. Procesos como el acné, la dermatitis atópica o la psoriasis comparten mecanismos comunes como la inflamación crónica de bajo grado, las alteraciones en la barrera cutánea o respuestas inmunológicas exacerbadas”.

Este creciente interés ha dado lugar a un importante volumen de investigaciones que buscan comprender de qué manera la alimentación puede influir en la aparición o evolución de determinadas alteraciones cutáneas. Aunque todavía quedan incógnitas por resolver, los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que ciertos patrones dietéticos podrían favorecer un entorno fisiológico más propicio para el buen funcionamiento de la piel.

En este contexto, buena parte de la investigación se ha centrado en analizar el papel de las grasas saludables, la microbiota intestinal y los alimentos con un potente efecto antiinflamatorio, tres ámbitos que continúan aportando nuevas evidencias.

Las grasas saludables ayudan a mantener la función barrera

La barrera cutánea depende en buena medida de su composición lipídica. Por este motivo, el tipo de grasa presente en la alimentación resulta especialmente relevante, sobre todo en personas con piel seca, sensible o con tendencia inflamatoria. Entre las grasas que cuentan con un mayor respaldo científico destacan los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados azules, las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva virgen extra y el perfil nutricional de frutos secos y semillas.

Según la experta del Health Center Quirónprevención, diversas revisiones científicas sugieren que los omega-3 pueden contribuir a modular la inflamación cutánea y favorecer el mantenimiento de la función barrera, especialmente en personas con dermatitis atópica. No obstante, los resultados dependen de factores individuales y no sustituyen el tratamiento médico.

Microbiota intestinal y piel: una relación cada vez mejor conocida

Uno de los campos que más interés ha despertado en los últimos años es el estudio del denominado eje intestino-piel. La investigación ha demostrado que la microbiota intestinal produce metabolitos, como los ácidos grasos de cadena corta, que participan en procesos relacionados con la regulación inmunológica y la inflamación.

Por ello, la nutricionista del Health Center Quirónprevención insta a seguir una alimentación saludable: “Esta debe incluir fibra dietética, como legumbres, frutas, verduras o cereales integrales; alimentos fermentados como el yogur, kéfir o vegetales fermentados, y también compuestos fenólicos, presentes en frutas, verduras y aceite de oliva virgen extra”. Todo ello se asocia con una microbiota más diversa y funcional, lo que podría tener un impacto positivo en alteraciones inflamatorias de la piel.

Alimentación y enfermedades de la piel: ¿qué se sabe hasta ahora?

Como decimos, la evidencia científica disponible muestra que la alimentación puede desempeñar un papel complementario en algunas alteraciones dermatológicas, aunque los especialistas insisten en que no sustituye los tratamientos médicos. En el caso del acné, los estudios encuentran los resultados más consistentes en los patrones dietéticos con baja carga glucémica, que podrían influir sobre determinados mecanismos hormonales y sobre la inflamación.

El uso de probióticos orales ha mostrado beneficios modestos como complemento en algunos estudios, aunque la heterogeneidad de cepas y dosis impide recomendaciones generales. Se cree que en un futuro podrá ser una herramienta muy valiosa”, comenta Yasareth del Castillo Ortega.

En la dermatitis atópica, una alimentación con un adecuado aporte de grasas saludables y micronutrientes implicados en la renovación celular puede apoyar el mantenimiento de la barrera cutánea y contribuir a la regulación de la respuesta inflamatoria.

Y en cuanto a la psoriasis, algunos estudios recientes apuntan a que seguir un patrón de dieta mediterránea, rico en verduras, frutas, legumbres, pescado y aceite de oliva virgen extra, podría asociarse con una menor gravedad de la enfermedad en determinados pacientes. No obstante, tal como apunta la experta del  Health Center Quirónprevención, “se trata de un área de investigación aún en desarrollo”.

Fundamental el papel de los antioxidantes

Si a nivel organismo los antioxidantes son los protagonistas, llevados a la piel tienen el mismo efecto. El envejecimiento cutáneo está condicionado por numerosos factores, entre ellos el estrés oxidativo. Se ha comprobado que los alimentos ricos en polifenoles y otros compuestos antioxidantes participan en la regulación de este proceso.

En ese sentido, una alimentación basada en una amplia variedad de alimentos vegetales puede contribuir a mantener ese equilibrio. Como recuerda Del Castillo Ortega, “una dieta basada en alimentos vegetales variados” puede fomentar ese equilibrio, siempre “dentro de un patrón alimentario global y sostenido en el tiempo”.

Los mitos que conviene desterrar

El creciente interés por la relación entre alimentación y salud de la piel ha favorecido también la proliferación de mensajes sin suficiente respaldo científico. Entre ellos se encuentran las dietas detox o depurativas, para las que no existe evidencia de que mejoren la salud cutánea. Tampoco se ha demostrado un beneficio claro de la suplementación con biotina en personas que no presentan un déficit de esta vitamina. 

En el caso de los suplementos de colágeno, algunos estudios muestran mejoras discretas en parámetros como la hidratación o la elasticidad de la piel, aunque los resultados son variables y no sustituyen una alimentación equilibrada. Del mismo modo, no todos los probióticos producen los mismos efectos ni resultan útiles para todas las alteraciones dermatológicas.

Un enfoque integral para cuidar la piel

La evidencia científica coincide en respaldar un patrón alimentario basado en alimentos frescos y mínimamente procesados, con un consumo diario de frutas y verduras, presencia habitual de legumbres, pescado y frutos secos, y el aceite de oliva virgen extra como grasa principal. Del mismo modo, aconseja reducir el consumo de ultraprocesados y azúcares añadidos.

Desde Health Center Quirónprevención recuerdan que la alimentación constituye una herramienta más para cuidar la salud cutánea, pero que debe integrarse dentro de un estilo de vida saludable que incluya actividad física, un descanso adecuado y bienestar emocional. La combinación de todos estos factores, una vez más, contribuye a nuestro bienestar general, incluyendo el buen estado de la piel y la salud general del organismo.

REALIZADO POR ALAYANS STUDIO

Este contenido ha sido elaborado por ALAYANS STUDIO, unidad Branded Content de Henneo.

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