en colaboración con quirónprevención

Ante un posible infarto o una parada cardiaca, actuar de forma rápida durante los primeros minutos puede ser determinante.
Ante un posible infarto o una parada cardiaca, actuar de forma rápida durante los primeros minutos puede ser determinante.ISTOCK

¿Cómo debemos actuar si un compañero de trabajo sufre un infarto?

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Con motivo del Día Mundial del Corazón que se celebra el 29 de septiembre es fundamental conocer cómo identificar los síntomas de un posible infarto y cómo reaccionar ante una emergencia.

En España, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte, por delante de las patologías oncológicas. Aun así, desde Quirónprevención señalan que hasta el 80% de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares son evitables.

En el entorno laboral, por ejemplo, este tipo de enfermedades pueden producirse de manera inesperada y afectar tanto a trabajadores con factores de riesgo como a personas que, aparentemente, no presentan ningún problema de salud. Por eso, actuar a tiempo y solicitar ayuda cuanto antes puede ser determinante para salvar una vida. 

Según Montserrat Noriega, médica especialista en Medicina del Trabajo en Quirónprevención, “la rapidez de la respuesta durante los primeros minutos determina directamente las probabilidades de supervivencia”. Sabiendo esto, resulta fundamental conocer las señales que pueden indicar una emergencia cardiovascular en el trabajo, así como saber cómo actuar durante los primeros minutos.

Cómo diferenciar una parada cardiaca de un infarto

Aunque pueden presentar síntomas similares, existen diferencias entre las señales que alertan de un posible infarto y las de una parada cardiaca. Por ello, si en el entorno laboral un compañero presenta alguno de estos episodios, es esencial saber identificar de cuál se trata y cómo proceder en cada situación. “Lo más importante es evaluar inmediatamente el estado de conciencia y respiración de la víctima para activar los servicios de emergencia (112)”, afirma Noriega.  

Hasta el 80% de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares son evitables

Ante una parada cardiaca, el principal signo de alarma es que la persona esté inconsciente y no respire con normalidad, incluso aunque presente jadeos o bocanadas aisladas. Si esto sucede, hay que comprobar que el entorno sea seguro, intentar despertar al compañero y, si no responde, llamar inmediatamente al 112. Mientras llega la ayuda, se deben iniciar las compresiones torácicas colocando las manos en el centro del pecho y realizando entre 100 y 120 por minuto. Por otra parte, si hay un desfibrilador externo automático (DEA/DESA) cerca, es importante utilizarlo siempre siguiendo las instrucciones del dispositivo.

Desde Quirónprevención insisten en la presencia de desfibriladores automáticos (DEA/DESA) en los centros de trabajo.
Desde Quirónprevención insisten en la presencia de desfibriladores automáticos (DEA/DESA) en los centros de trabajo.ISTOCK

Si, por el contrario, el compañero está consciente, pero presenta una fuerte presión o dolor en el pecho que puede extenderse al brazo, cuello, mandíbula o espalda, acompañada de sudor frío, mareo o dificultad para respirar, podría tratarse de un infarto. En este caso, lo prioritario es llamar al 112 y explicar los síntomas, sin esperar a que desaparezcan por sí solos. Mientras, se recomienda mantener a la persona en reposo, en una posición ligeramente incorporada y permanecer a su lado, tratando de mantener la calma. No se deben administrar medicamentos ni alimentos salvo que así lo indique el servicio de emergencias.

Errores graves y acciones que marcan la diferencia 

A la hora de actuar si se presenta una de estas situaciones es importante no caer en errores graves que, aunque puedan parecer de ayuda, pueden empeorar la situación del paciente. “Mientras llegan los servicios de emergencia, mantener la calma y actuar correctamente es vital”, añade Noriega.

En primer lugar, nunca se debe mover al afectado, ya que, si ha sufrido algún traumatismo, podría provocarle lesiones medulares. Tampoco se le debe dar comida, bebida o medicamentos, debido al riesgo de asfixia. Del mismo modo, echarle agua en la cara no resulta útil y, sobre todo, nunca dejarlo solo, debido a que su estado puede cambiar en cuestión de minutos.

“Mientras llegan los servicios de emergencia, mantener la calma y actuar correctamente es vital”

Por otro lado, comprobar que el entorno sea seguro y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia puede ser determinante para salvar una vida. Si la persona no respira con normalidad, hay que iniciar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar (RCP), cuya aplicación “duplica o triplica la tasa de supervivencia de una persona en situación de parada”, comenta la médica. Si está inconsciente, pero respira, debe colocarse en posición lateral de seguridad y facilitar al 112 toda la información posible.

Hábitos para reducir el riesgo de infartos

Prevenir las enfermedades cardiovasculares y reducir el riesgo de sufrir un infarto pasa, en buena parte, por “llevar un estilo de vida activo y una dieta equilibrada”. En este sentido, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Fundación Española del Corazón (FEC) recomiendan mantener una buena alimentación, practicar ejercicio, descansar y controlar los factores de riesgo, pilares fundamentales para cuidar la salud del corazón.

Practicar ejercicio es muy importante para reducir el riesgo cardiovascular.
Practicar ejercicio es muy importante para reducir el riesgo cardiovascular.ISTOCK

Algunos de los hábitos que aconseja Noriega pasan por seguir una alimentación basada en el patrón de la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, así como realizar actividad física de manera regular. También, es fundamental evitar el sedentarismo que, según la especialista, “es uno de los principales desencadenantes de enfermedades cardíacas”, así como descansar adecuadamente, gestionar el estrés y mantener un peso saludable.

Por el contrario, conviene evitar el tabaco, limitar el consumo de alimentos con exceso de sal, azúcares y grasas saturadas, y reducir o evitar el consumo de alcohol. Además, realizar controles médicos periódicos permite vigilar parámetros como la tensión arterial, el colesterol y la glucosa y detectar posibles factores de riesgo.

Con motivo del Día Mundial del Corazón el 29 de septiembre, Noriega pone el foco en la necesidad de concienciar sobre el riesgo cardiovascular: “Deberíamos prestar muchísima más atención. La población general tiende a infravalorar de forma alarmante su propio nivel de riesgo”. Asimismo, destaca la importancia de la prevención primaria como la herramienta más potente para prevenir las enfermedades cardiovasculares: “La gran mayoría de los incidentes cardiovasculares se pueden evitar adoptando pautas de vida saludables y acudiendo a revisiones médicas periódicas”.

Además de la realización de reconocimientos médicos laborales de manera periódica que incluyan valores como tensión arterial, colesterol o niveles de glucosa en sangre y SCORE de riesgo a 10 años, “las pruebas de prevención de riesgo cardiovascular hereditario permiten evaluar el riesgo de infarto, ictus y enfermedades hereditarias muchos años antes de los primeros síntomas y personalizar la prevención”, destaca Noriega.

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