EN COLABORACIÓN CON QUIRÓNSALUD

Cuándo deberíamos usar plantillas ortopédicas y cómo mejoran nuestra salud
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Estos dispositivos médicos recetados ayudan a corregir la pisada, alivian dolores y previenen lesiones.
Los pies son la base del cuerpo. Muchos dolores de tobillos, rodillas, cadera o espalda pueden venir de una mala forma de caminar o de que los pies están mal alineados y recibiendo una carga inadecuada que causa molestias. Por eso, para muchas personas, el uso de plantillas ortopédicas es fundamental para corregir los problemas en las pisadas y, de esta forma, aliviar el dolor y mejorar la estabilidad corporal.
Las plantillas ortopédicas son dispositivos médicos recetados que se colocan en el interior del zapato con el objetivo de reducir las fuerzas patológicas en el pie para prevenir y mejorar el rendimiento de algunos músculos. “Las plantillas ortopédicas recogen diversas funciones: pueden estar indicadas para corregir deformidades, aliviar dolores o prevenir posibles lesiones”, explica Enrique López Rato, podólogo de Health Center Quirónprevención.
Estas se adaptan a la forma y necesidades del pie de cada paciente, disminuyen la tensión y la presión sobre la zona lesionada y permiten que se reparta el peso del cuerpo de forma equilibrada. De hecho, una de sus funciones más importantes es proporcionar un apoyo óptimo al arco del pie, lo que puede evitar la aparición de ciertas patologías y lesiones causadas por un mal calzado, desde ampollas hasta lesiones musculares y tendinosas.

Enrique López Rato
- Podólogo de Health Center Quirónprevención
"Las plantillas ortopédicas pueden estar indicadas para corregir deformidades, aliviar dolores o prevenir posibles lesiones"
Cómo saber si necesitamos plantillas personalizadas
No todas las plantillas son iguales. Las más eficaces son las personalizadas, que se fabrican a medida para cada paciente tras realizar un estudio de la marcha. Este analiza cómo se comporta el pie al caminar o estar de pie, así como su relación con otras articulaciones como la rodilla, la cadera o la espalda. Lo más recomendable es consultar a un especialista. “No todo el mundo necesita plantillas”, aclara López Rato.
“En mi opinión, cuando una persona tiene una lesión recurrente, un dolor que persiste o simplemente piensa que ‘pisa mal’ sería recomendable, por lo menos, realizar un estudio biomecánico. Por suerte, trabajando con un equipo multidisciplinar (fisios, entrenadores, traumatólogos...) las derivaciones cada vez son más frecuentes ya que muchas lesiones pueden derivar de una mala biomecánica o pueden tratarse a partir de la pisada”.
De esta forma, se recomienda una plantilla ortopédica personalizada para cada paciente. Por eso, su uso ha de estar pautado y supervisado por un especialista para evitar efectos colaterales negativos. Estas están especialmente indicadas y recomendadas para personas que sufren dolor habitual en pies, tobillos, rodillas o espalda baja; para quienes tienen alteraciones biomecánicas como pie plano, pie cavo o desviaciones al caminar; quienes han sufrido lesiones por sobrecarga como fascitis o tendinitis; y para personas que presentan desgaste desigual en el calzado, lo que indica una mala pisada. Además, en ocasiones, también se recetan a pacientes con enfermedades que afectan al apoyo y distribución del peso corporal, como la diabetes o la artrosis.
López Rato siempre recomienda “acudir a un profesional” para cualquier tema del que se desconozca: “Cuando se trata de un ruido del coche o una pieza de la moto, se nos estropea la lavadora o incluso queremos arreglar el bajo de un pantalón, acudimos al profesional correspondiente. Pues creo incluso que es más importante si se trata de nuestro cuerpo y nuestra salud”. Un diagnóstico a tiempo puede evitar problemas mayores.
“Cuando una persona tiene una lesión recurrente, un dolor que persiste o simplemente piensa que ‘pisa mal’ sería recomendable realizar un estudio biomecánico”.
Cómo nos pueden ayudar las plantillas personalizadas
Las plantillas ortopédicas, al ayudar a corregir la pisada, mejoran la calidad de vida notablemente, ya que alivian dolores y previenen lesiones. Entre los beneficios directos que aportan, estas pueden: corregir deformidades como el pie plano o el pie cavo, aliviar el dolor en el talón (por ejemplo, en casos de fascitis plantar o espolón calcáneo), mejorar el equilibrio y la estabilidad al caminar, evitar que la carga del cuerpo recaiga de forma descompensada en articulaciones como rodillas o caderas, y favorecer la recuperación tras una lesión, evitando recaídas.
López Rato indica que hay "infinidad de materiales" con los que poder hacer una plantilla y de diferentes clases en función de lo que se pretenda conseguir: de contención, que evitan posiciones forzadas del pie; de corrección, que rectifican la postura incorrecta; e incluso las específicas para cada zona o para tratar patologías concretas.
La importancia de un buen calzado
Sobre todo, López Rato recomienda usar un buen calzado: “Puede influir tanto positiva como negativamente en nuestro cuerpo. Hay que tener en cuenta que nos podemos pasar calzados de 10 a 12 horas diarias”. ¿Y cuál es el mejor calzado? “Depende del tipo de persona y la actividad que realice. En cuanto a la elección, ni tanto ni tan poco. Tanto el tacón alto como ir en plano puede ser perjudicial”.
“Todavía se sigue viendo que hay mucha gente que quiere adaptar el pie al calzado en vez de adaptar el calzado al pie”
Por eso, este debe ser de buena calidad, que permita que el pie transpire y que proporcione una sujeción adecuada. Además, también hay que tener en cuenta la calidad y el material de los calcetines, siendo recomendables los de algodón. “Todavía se sigue viendo que hay mucha gente que quiere adaptar el pie al calzado en vez de adaptar el calzado al pie”, reflexiona López Rato.
Y, en caso de necesitar plantillas ortopédicas, se debe evitar comprarlas sin un estudio biomecánico profesional o sin estar pautadas por un profesional, ya que puede ser contraproducente. También, hay que procurar no usarlas con calzado inadecuado (muy estrecho o sin sujeción), seguir un periodo de adaptación gradual y hacer revisiones periódicas.