EN COLABORACIÓN CON QUIRÓNPREVENCIÓN

Cuáles son las lesiones más frecuentes en el trabajo y cómo evitarlas
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La repetición constante de movimientos, especialmente cuando implica esfuerzo físico o posturas forzadas, puede favorecer la aparición de trastornos musculoesqueléticos (TME), cada vez más frecuentes en los sectores profesionales.
En la actualidad, gran parte de los trabajos implican pasar largas horas realizando tareas repetitivas, ya sea de pie, en movimiento o manteniendo una misma postura frente al ordenador. Al principio esto puede no tener importancia, pero los movimientos repetidos día tras día acaban pasando factura al cuerpo. Acciones aparentemente simples, como teclear, mover cajas o permanecer sentado durante horas, pueden generar una sobrecarga progresiva en músculos, tendones y nervios.
Con el tiempo, esta exposición constante aumenta el riesgo de desarrollar lesiones por esfuerzo repetitivo, un problema cada vez más habitual en numerosos sectores profesionales. La Dra. Michèle L. Doporto, especialista en Medicina del Trabajo de Quirónprevención, las define como "trastornos musculoesqueléticos (TME) que se producen como consecuencia de la repetición continua de movimientos", y atribuye su frecuencia a factores como "la automatización de tareas, uso intensivo de dispositivos digitales, ritmos de trabajo elevados y escasa variabilidad en los movimientos".
Profesiones con mayor riesgo
En el entorno laboral, la doctora explica que existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir una lesión de este tipo. Entre los más habituales se encuentran “movimientos repetitivos prolongados, posturas forzadas, presión productiva, diseño ergonómico inadecuado de los puestos o la falta de pausas adecuadas”. Cabe destacar que, desde la Medicina del Trabajo, consideran que el principal determinante es la combinación de exigencia biomecánica y falta de recuperación.
Por otra parte, entre las profesiones con mayor riesgo resaltan aquellos puestos en los que se mezclan movimientos repetitivos con el uso de fuerza o la adopción de posturas forzadas. Algunos ejemplos que recoge la especialista son: personal administrativo, trabajadores de cadenas de montaje, profesionales sanitarios, personal de limpieza, conductores profesionales, peluqueros y estéticos, personal de sector logístico y manipulación de carga, músicos y deportistas profesionales.
Principales trastornos y señales de alerta
Los trastornos musculoesqueléticos, derivados de la realización continua de tareas repetitivas, afectan principalmente al aparato locomotor, es decir, músculos, tendones, huesos, cartílagos y ligamentos. Según explica la doctora, entre las lesiones más frecuentes destacan las tendinitis de hombro, codo y muñeca; el síndrome del túnel carpiano; la epicondilitis o “codo de tenista”; el síndrome del manguito rotador; la tenosinovitis de De Quervain; así como la lumbalgia y la cervicalgia mecánica.

Los síntomas de estos trastornos se muestran de forma progresiva debido a largos periodos de exposición o condiciones exigentes en el trabajo, y, normalmente, suelen dejarse pasar. Sin embargo, hay signos evidentes que pueden alertarnos de que estamos desarrollando una lesión por esfuerzo repetitivo.
En primera instancia, los TME aparecen en forma de dolor o una leve molestia durante el trabajo, o después, que va aumentando. También, el cuerpo puede responder con una sensación de fatiga o pesadez muscular, así como una pérdida de fuerza y rigidez articular. Otra señal que pueden indicar la aparición de una lesión de este tipo puede ser el hormigueo en las manos. “Los síntomas mejoran inicialmente con el reposo, pero tienden a cronificarse si no se actúa”, señala la especialista.
Cómo prevenir estas lesiones
En palabras de la doctora, “la prevención debe abordarse de forma integral a nivel organizativo e individual”. Por parte de la empresa u organización, hay que tener en cuenta el diseño ergonómico de los puestos y el uso de elementos como ratones ergonómicos o reposamuñecas. También es importante llevar a cabo un ajuste en las cargas de trabajo, así como una rotación de tareas y planificar pausas (cada 45 minutos).
Por el lado del trabajador, es fundamental adoptar una postura correcta en la silla y ajustar adecuadamente tanto la pantalla como las herramientas de trabajo. Además, una participación activa en la formación sobre ergonomía resulta clave para prevenir lesiones. A ello se suma la importancia de mantener una rutina de ejercicio físico fuera del entorno laboral, ya que contribuye a fortalecer el cuerpo y reducir el riesgo de desarrollar un TME.

Dra. Michèle L. Doporto
- “La prevención no depende solo de la organización del trabajo y del diseño del puesto, sino también del trabajador”
La especialista subraya la importancia de combinar unas condiciones laborales adecuadas con hábitos de vida saludables y una correcta gestión preventiva dentro de la empresa. Entre las principales recomendaciones destaca no ignorar las primeras molestias y buscar atención médica ante cualquier síntoma.
También aconseja incorporar pausas activas cortas y frecuentes durante la jornada, cuidar la postura, manteniendo la espalda recta y las muñecas en posición neutra, alternar tareas cuando sea posible y mantener una buena condición física, especialmente en lo relacionado con la fuerza muscular y la flexibilidad.