Málaga, en general, y los amantes del arte, en particular, están de enhorabuena, gracias a la inauguración del Museo Carmen Thyssen Málaga, una pinacoteca que viene a sumarse a la floreciente oferta museística de la ciudad, que aspira a convertirse en todo un referente cultural en Andalucía. Un total de unas 230 obras conforman la colección permanente que estará expuesta y que se verá acompañada por exposiciones temporales.
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Fotos
El museo ha quedado inaugurado esta noche en un acto con numerosos invitados, entre ellos el actor malagueño Antonio Banderas, que ha destacado la importancia de la colección de la baronesa y la rehabilitación del palacio donde se expone. Carmen Thyssen ha calificado el recinto durante la inauguración como un "museo precioso" y ha agradecido el recibimiento que ha tenido en la ciudad, principalmente por parte del alcalde, Francisco de la Torre, del que ha resaltado su poder de convicción para conseguir que la colección esté en la capital de la Costa del Sol.
Un Palacio renovado
En el entramado de callejuelas del centro histórico de Málaga y cerca de la plaza de la Constitución, asoma una combinación de construcciones que componen el conjunto del Museo; una simbiosis de la arquitectura histórica, representada por el Palacio de Villalón, eje de esta pinacoteca, y la arquitectura más moderna del edificio creado para completarla. Un conjunto unitario y armónico.
Durante la rehabilitación del Palacio de Villalón se han respetado sus trazas originales y el entorno en el que se levanta, consiguiendo revalorizar una parte esencial de la arquitectura renacentista malagueña del siglo XVI, asentada sobre la ciudad romana y el entramado árabe.
En la entrada al Palacio se ha recuperado una portada renacentista. El edificio, de dos plantas, se estructura en torno a un patio principal, con galerías formadas por arcadas y columnas. Llaman la atención los techos artesonados y las armaduras de lacería de sus salones. Un segundo patio ha conseguido reintegrar parte de un antiguo adarve. También se han recuperado un pequeño torreón y una algorfa, un singular elemento que comunica dos edificaciones, en este caso, la parte administrativa y la expositiva.
La vertiente más contemporánea de la pinacoteca la ponen los edificios expositivos, que dan cabida a dos salas para las exposiciones temporales y tres para albergar la colección permanente. El Museo se completa con dos incorporaciones. Por un lado, un edificio del barroco malagueño, que será la sede de la Fundación Palacio Villalón, gestora del museo. Y, por otro, restos de un yacimiento romano del siglo III d.C., situado en los sótanos intercomunicados de los espacios expositivos.
En total son 7.147 m2, de los cuales 5.185 m2 son para uso expositivo, 612 m2 están destinados a la Fundación Palacio Villalón, y el resto a dependencias administrativas, así como al aula didáctica, el salón de actos y la tienda.
Muestra permanente y exhibiciones temporales
La exposición permanente forma parte de la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza. Se trata, sobre todo, de un recorrido brillante y coherente por los diferentes géneros de la pintura española del siglo XIX, prestando especial atención a la pintura andaluza.
Se articula en torno a cuatro importantes ideas. En primer lugar, la que fuera capilla del Palacio de Villalón acoge el conjunto de obras de "Maestros Antiguos", que nos remonta hasta el siglo XVII, con Zurbarán y Jerónimo Ezquerra, a la cabeza. La segunda sección está dedicada a “El paisaje: del romanticismo al naturalismo”, que refleja las transformaciones que el paisaje sufre, como género pictórico, durante el romanticismo. Fritz Bamberger y su paisaje de la costa de Estepona abren este espacio, que gira en torno a Carlos de Haes y Aureliano de Beruete.
A continuación, el visitante se encuentra con la parte dedicada al paso “Del costumbrismo al preciosismo”. La visión que los viajeros románticos tenían de España y, en concreto de Andalucía, de su pasado, su arquitectura morisca, las gitanas, los bandoleros, el flamenco…, va a marcar la pintura costumbrista de la época. Aquí encontramos obras de artistas como Dehondecq, Leonardo Alenza, José Benlliure y Mariano Fortuny. Y como broche final, “Fin de siglo: la modernización de la pintura española”, cuando la pintura española de finales del XIX comienza a mirar de “tú a tú” a la pintura parisina. Sorolla, Julio Romero de Torres e Ignacio de Zuloaga son sólo algunos de sus exponentes.
Para complementar la exhibición permanente, el Museo, que estará en estrecha asociación con el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, ha previsto tres exposiciones temporales al año. En este sentido, el 11 de abril se abrirá al público la primera de ellas, “De Picasso a Tàpies. Pintura española del siglo XX en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza”, compuesta por un total de unas cuarenta obras.
Información práctica
El museo abrirá sus puertas de martes a viernes, de diez de la mañana a ocho de la noche. Los sábados y domingos cerrará a las nueve de la noche. Aunque la entrada tendrá precios que oscilan entre los cinco euros (exposiciones temporales), 6 euros (colección permanente) y ocho euros (ambas muestras), hay posibilidades de descuentos y de que sea gratuita, si se cumplen ciertas condiciones.


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