Khan estuvo empleado en el Ministerio de Comercio e Industria, colaborando en la promoción de empresas británicas en Asia a mediados de los años noventa gracias a sus conocimientos de los idiomas urdu y el punyabí.
Su carisma y empatía con los jóvenes le sirvieron para reclutar a otros terroristas suicidas como Shahzad Tanweer y Hasid Hussain, señala el periódico, que ha obtenido esos datos al amparo de la nueva ley británica sobre Libertad de Información.
Un terrorista islámico con botas de vaquero
Antes de comenzar a trabajar en el Ministerio de Comercio e Industria, en agosto de 1995, Khan viajó a Estados Unidos, de donde volvió vestido con botas de vaquero y chaqueta de cuero.
El joven musulmán se sintió, sin embargo, defraudado por el Islam más bien moderado que practicaba su padre y comenzó a frecuentar la mezquita, donde se radicalizó.
El servicio de espionaje británico cree que en Pakistán, adonde viajó en 2004 tras solicitar baja por enfermedad en la escuela de Leeds donde trabajaba, Khan y el también terrorista suicida Tanweer se entrevistaron con integristas islámicos.
Khan murió y mató a otras siete personas al hacer detonar la bomba que llevaba en la estación de metro de Edgware.




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