En el estudio han participado 338 mujeres que acudieron a alguno de los ocho Servicios de Apoyo a las Víctimas de Andalucía (SAVA) y rellenaron un "extenso" cuestionario, que otras no pudieron acabar por la dureza de revivir su experiencia.
En una entrevista con Efe, el coordinador del proyecto, Lorenzo Morillas, explicó que los objetivos del estudio eran ver sobre qué mujeres afecta el maltrato, conocer la naturaleza y forma del mismo o cómo ven ellas a su agresor, entre otros.
Sus agresores, con menos formación que ellas
El 53,3% de las mujeres trabajaba en casa y el 46,7% fuera, en la mayoría de los casos sin contrato (42,9%) o con contrato temporal (26,7%), mientras que los agresores presentaban menos estudios, aunque tenían trabajos más cualificados y estables, lo que significa que el "paro" no es relevante para explicar su conducta, mientras que sí puede afectar la dependencia económica de la víctima.
Los maltratadores, ¿personas normales?
Preguntadas por si su pareja sufría alteraciones o enfermedades mentales, el 20% dijo que sí, sobre todo por alcoholismo (38%), mientras que el 74% contestó que no, lo que parece indicar que los maltratadores son "personas normales, siempre dicho entre comillas", subrayó Morillas.
En todos los casos, las mujeres sufrieron malos tratos psíquicos, principalmente insultos, quitarles la razón, gritos, amenazas y humillaciones; y en el 92% físicos, sobre todo empujones, puñetazos, bofetadas y agresiones sexuales, situación que por término medio soportaron durante doce o trece años.
Los malos tratos se producían cualquier día (69,9%) y a cualquier hora (57,7%) o de noche (32,6%), principalmente en el dormitorio (15%) o en cualquier sitio (65%), los físicos, y en lugares públicos (80%) los psíquicos, pues los insultos y humillaciones tienen así "mayor efecto", y en ambos casos muchas veces a solas o delante de los hijos.
Varios agresores hacen como si no hubiera pasado nada tras propinar una paliza
En cuanto a las explicaciones aducidas por el agresor, la mayoría echaba la culpa a la víctima (41,7%), otros no daban razones (37,6%), alegaban celos (11%) o les daban un trato degradante como llamarla "puta" (20%).
Tras sufrir un maltrato, sólo el 7% de las víctimas interpuso una denuncia inmediatamente, mientras que la mayoría sufrió bloqueo (57%), pidió explicaciones (55%), dijo que iba a dejar la relación (52%) o huyó de lugar (46%), mientras que pasado un tiempo, el 80,7% de las encuestadas denunció a su agresor.
Preguntadas por lo que sentían hacia su maltratador en la época en que eran maltratadas, las mujeres dijeron que tenían miedo (81%), dependencia por los hijos (60%), compasión (57%), odio (52%), venganza (38%), afecto (36%), amor (32%) o indiferencia (60%).
A la pregunta de si creían que su agresor merecía un castigo, el 59% dijo que sí y el 41% que no, proporción que no refleja la realidad, pues muchas mujeres relacionan castigo con cárcel, dijo Morillas




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