"Aunque con su hecho sin precedentes, Armin Meiwes ha despertado una gran atención mediática, eso no significa que deba permitir que se le convierta en tema de una película de terror y que vea expuesta su vida privada a la opinión pública", dice la sentencia.
Iba a estrenarse el 9 de Marzo
El estreno de la película "Butterfly" (Mariposa) del director Martin Weisz estaba previsto para el próximo 9 de marzo en Alemania bajo el título "Rohtenburg", fruto de un juego de palabras con el nombre de la localidad de Roteburgo del Fulda, la patria chica de Meiwes, y el adjetivo "roh", crudo en alemán.
"Rohtenburg", película que pudo ver EFE antes de su prohibición en un pase de prensa, cuenta la historia de una estudiante de psicología criminal que viaja a Alemania para investigar el caso del caníbal Oliver Hartwin, quien conoció a su víctima por Internet y se la comió con su consentimiento.
"Simon Grombeck quería ser comido"
"Oliver Hartwin quería comerse a un hombre. Simon Grombeck quería ser comido", se explica al principio del filme, que según su director solamente está "inspirado" en el caso del "caníbal de Roteburgo".
Sin embargo, las coincidencias entre la película y el caso real son enormes. A pesar de que en el filme los nombres de los protagonistas están cambiados y aparece el personaje de la estudiante de psicología, los hechos que se relatan son idénticos.
Hartwin vive sólo en un caserón tras la muerte de una madre dominante; desde pequeño tiene un amigo imaginario y se masturba viendo imágenes macabras en Internet.
Cuando la víctima agoniza lo remata a cuchilladas, le corta la cabeza, lo descuartiza y congela algunos trozos para comérselos en días posteriores.
"La carne se me está acabando"
El filme termina con Hartwin buscando a más víctimas en Internet porque "la carne se me está acabando". Ese fue justamente el momento en el que el caníbal real fue descubierto tras la denuncia presentada por un internauta.
A pesar de lo escabroso del tema, las imágenes que muestra Weisz en el filme no hieren la sensibilidad del espectador. Por ejemplo, no se ve como le muerde el pene y se lo corta con un cuchillo, sino que se ve a Grombeck gritar y a Hartwin con la boca llena de sangre.
Armin Meiwes consiguió hoy prohibir el estreno del filme en Alemania, aunque todavía está pendiente de la sentencia de su juicio, que probablemente no se conocerá hasta mayo.
Meiwes fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por homicidio por la Audiencia Provincial de Kassel, tras confesar haber matado al berlinés Bernd Jürgen Brandes, de 43 años, quien viajó de Berlín a la pequeña localidad de Roteburgo del Fulda para dejarse matar y ser devorado por el caníbal.
El antropófago, de 44 años, no pudo ser juzgado por canibalismo, ya que esta práctica no está tipificada como delito en Alemania.




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