Caruana se reunirá con diplomáticos británicos y españoles el lunes y el martes en lo que será la última ronda de negociaciones para resolver discrepancias técnicas, pero no la soberanía de Gibraltar, que España aún reclama tres siglos después de perderla.
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'Vamos a hablar de cuestiones difíciles, muchas de las cuales no se han hablado durante años, y menos aún negociarse', dijo Caruana en Canal Sur Radio. Caruana dijo que aún mantiene la esperanza de que se alcance un acuerdo final sobre esas cuestiones 'en semanas en lugar de en meses'.
Si la negociación termina con éxito, Caruana se reunirá probablemente con los ministros de Asuntos Exteriores británico y español este año, en lo que sería la primera vez que un ministro principal representa independientemente a la colonia en conversaciones a este nivel.
Tradicionalmente, España aceptaba la participación gibraltareña sólo dentro de la delegación británica, pero Gibraltar se ganó su propio asiento en la mesa cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero suavizó sus objeciones en 2004.
Madrid exigirá previsiblemente a Londres el pago de las pensiones de los trabajadores españoles que dejaron Gibraltar cuando España cerró la frontera durante 16 años desde 1969, valorado en un total de 80 millones de euros.
El Gobierno español también quiere compartir el uso del aeropuerto de Gibraltar, ya que dice fue construido en una tierra ilegalmente ocupada, y garantías por escrito de que el Reino Unido no utilizará el puerto gibraltareño para reparar sus submarinos nucleares.
A cambio, Gibraltar quiere que España levante restricciones fronterizas y que le reconozca un código de teléfono internacional, lo que recortará significativamente las costosas facturas telefónicas.
'La posibilidad de acuerdo en todos estos temas está muy cerca', dijo Caruana.
Las negociaciones que tendrán lugar en la residencia de campo oficial del ministro de Exteriores británico, Jack Straw, en Kent, al sureste de Inglaterra, no resolverán la histórica demanda de la soberanía.
El Reino Unido y España acordaron en octubre de 2004 que tenían que abordar cuestiones prácticas en un proceso que debía ir paralelo a las negociaciones sobre la contienda política.
/Por Dominique Searle/




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