Cómo mantener en buen estado las herramientas

Herramientas
Cuidar las herramientas prolonga su vida útil. (ARCHIVO)
  • La herrumbre es uno de los principales enemigos de las herramientas.
  • Es conveniente dejarlas colgadas cuando no se utilicen.
  • Las sierras se deben proteger con vainas o gomas.

Polvo, humedad, calor y restos de barniz, pintura y otros materiales son los principales enemigos de las herramientas. Su cuidado y mantenimiento prolonga su vida útil y garantiza un servicio eficiente y seguro.

Si se dispone de espacio suficiente, es apropiado mantener las herramientas colgadas, en lugar de guardarlas en una caja. Se localizarán con mayor facilidad y se evitarán daños al rozarse unas con otras.

Cuidar los mangos de madera

Para evitar que la madera de los mangos se seque y se rompa, conviene aplicarle aceite de lino. Las partes metálicas también se deben limpiar cada cierto tiempo con un paño impregnado en una ligera capa de grasa. Para que la cabeza y el mango de un martillo esté bien fijada se puede bloquear la cabeza del martillo si se inserta en el extremo del mango una cuña metálica, que fijará con solidez la cabeza.

Respecto a las herramientas de medir, basta con guardarlas protegidas de la humedad, limpiar con regularidad las partes metálicas con un trapo impregnado en grasa y tratar las manchas de la madera con aceite de lino.

El óxido, otro enemigo

Las espátulas se pueden limpiar de restos de yeso o cola con una pistola de aire caliente. Al guardar las sierras, se deben proteger sus hojas y dientes con vainas o gomas para evitar que resulten melladas.

La herrumbre es uno de los principales enemigos de las herramientas. Para protegerlas del óxido, se pueden cubrir con parafina o vaselina. Otra opción es limpiarlas con un trapo impregnado en aceite fino. La caja donde se guardan se puede mantener libre de óxido si se coloca en su interior una bolsita de arroz o una tiza.

Brochas y pinceles: cuidar las cerdas

Las brochas y pinceles se deben limpiar después de su uso. Los restos de pinturas al agua se eliminan con agua tibia jabonosa, mientras que las pinturas al aceite se limpian con aguarrás o parafina. Después, se lavan con agua y jabón, se aclaran y se secan.

Si se ha dejado secar la pintura en las brochas, habrá que sumergir las cerdas en disolvente durante varias horas. Si antes de guardarlas se humedecen las cerdas con unas gotas de aceite mineral ligero, se mantendrán blandas y flexibles. Para evitar que las cerdas se abran, una vez limpias se deben envolver en papel de aluminio sujeto con cinta de embalar.

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