«La gente cree que somos bichos raros y que no podemos hacer deporte, pero, como dice Benedicto XVI, es bueno para el espíritu y para mantener la mente alejada de los vicios de esta sociedad consumista», afirma Tomás, delantero, que tendrá que ser el entrenador en Zagreb «porque Luis –el técnico habitual– se tiene que quedar en la parroquia de As Caldas».
Tomás explica que antes de cada partido –juegan los sábados a las 22.00 h– rezan un padre nuestro y le piden al Señor , sobre todo, no lesionarse, «porque el clero es escaso y los domingos tenemos que dar misa. También llevamos, sin que los árbitros los vean, crucifijos». La Champions Clerum «es una excelente oportunidad de viajar y de compartir la fe», reconoce Tomás y añade: «no tenemos ni idea de cómo juega ningún equipo, sólo que Croacia es la actual campeona. Nosotros defendemos a la italiana, esperando el contragolpe».
La ceremonia de inauguración será una misa y para concluir el campeonato, el último día –el miércoles–, celebrarán una fiesta de convivencia. «Nosotros llevaremos aguardiente para la queimada o licor de café, productos de Ourense».
Por amor a Cristo
El nombre del club gallego –Os Chispas– homenajea a su tierra, «que es la tierra de las chispas» y es también «el reflejo de la luz de Cristo y de nuestro amor hacia él», explica Tomás.




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