El general Henri Bentegeat dijo que los dirigentes mundiales están perdiendo la paciencia con este país, cuyo partido en el gobierno ha abandonado un proceso de paz vacilante patrocinado por la ONU y donde manifestantes progubernamentales han pedido la expulsión de los cascos azules.
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'El Consejo de Seguridad (de la ONU) ha advertido durante mucho tiempo de que las sanciones son necesarias', declaró Bentegeat a la emisora Europe 1.
El miércoles, cuatro manifestantes progubernamentales murieron cuando los cascos azules dispararon para evitar un ataque a una de sus bases en el tercer día de protestas contra el organismo, dijeron autoridades costamarfileñas y de la ONU.
El martes, el Frente Popular Marfileño del presidente, Laurent Gbagbo, dijo que se va a retirar del proceso de paz que impulsa la ONU y pidió la retirada de los más de 7.000 soldados y policías internacionales y los 4.000 soldados franceses que están intentando mantener un frágil alto el fuego.
En 2002 estalló una guerra civil en el país tras un golpe de Estado que fracasó, dejando a este país del oeste de África dividido entre el sur, controlado por el Gobierno, y el norte, que está en manos de los rebeldes.
La violencia duró solo unos meses, pero los sucesivos acuerdos de paz han fracasado. La ONU y los mediadores internacionales intentan aplicar un acuerdo que establece elecciones presidenciales en octubre tras un proceso de desarme.
'Hay una falta clara de voluntad de las dos partes - de la parte presidencial, pero también de la otra - de alcanzar una solución duradera', añadió el general francés.
'La Unión Africana todavía necesita estar lista para aceptar estas sanciones. La ONU no decide sin los africanos, y creo que ese momento ha llegado', dijo. Francia fue la antigua potencia colonial en Costa de Marfil.
El presidente de la Unión Africana, Olesegun Obasanjo, uno de los principales negociadores en la crisis, se dirigió el miércoles hacia el país para intentar rescatar el proceso de paz.
En 2004 el Consejo de Seguridad votó a favor de sanciones que incluían la prohibición de viajar y la congelación de bienes, a aquellos individuos que se consideró estaban bloqueando el proceso de paz, pero no las ha puesto en vigor aunque en diciembre las renovó.
/Por Kerstin Gehmlich/




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