Su dueña, Rosana Sirgo, desesperada por salvarlo, hizo ayer un llamamiento para encontrar una solución. Incluso ha dicho a la constructora que le pagará lo que haga falta para que lo rescaten haciendo un agujero más grande por el que pueda salir. Pero la empresa se ha negado, según relató la propietaria a Europa Press.
Quesito se escapó hace una semana de casa del hermano de Rosana y después de buscarlo por los alrededores lo descubrieron entre el hormigón de la vivienda.
Ella mantiene que es su gato porque reconoce sus maullidos. «Es muy contestón y acostumbra a responder cada vez que le llamas», explica.
Por esta razón, ante la posibilidad de rescatarlo, Rosana acude todos los días a pie al chalé para alimentarle y meterle cubitos de hielo para que beba a través del tubo de plástico por el que se introdujo el gato hasta la cámara de aislamiento.
Ahora, su propietaria no sabe qué hacer. «He acudido a la constructora pero me han respondido que la culpa es mía por haberle dejado escapar», relata Rosana, quien también ha pedido ayuda, sin conseguir resultados a bomberos, protectoras de animales y la Guardia Civil.




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