Díez ha comercializado desde el pasado mes de noviembre más de 4.000 botellas cuando en años anteriores las ventas no superaban las 2.000 durante todo el año, y añade que si hubiera tenido más botellas, también las hubiera vendido.
Todas las existencias se han vendido
Díez apuntó que el vino espumoso no puede competir "ni en precios ni en redes de distribución" con los cavas catalanes, por lo que cada vez vendía menos y barajó la posibilidad de cerrar su pequeña bodega, ubicada en una pedanía de no más de una veintena de habitantes en la comarca de Tierra de Campos.
El "Efecto Carod"
Según Díez, surgió el "efecto Carod" el año pasado, fecha en la que el líder de ERC hizo unas "desafortunadas declaraciones" sobre la candidatura olímpica de Madrid, lo que en su opinión "despertó todos los demonios que hay en los jardines de cada partido y de cada persona". No obstante, este incremento de ventas en las pasadas Navidades no es comparable a la situación actual.
"Este año el efecto ha sido multiplicador hasta tal extremo que yo pensaba cerrar la bodega, ya no había renovado la patente, pero gracias a Carod ya estoy encargando todo el utillaje para seguir elaborando en años sucesivos", señaló.




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