Debería haber aceptado, ahora se enfrenta a una compensación económica de 22.500 dólares, 750 por cada canción descargada ilegalmente mediante la red de intercambio de archivos P2P KaZaA.
Los abogados de la condenada basaron su defensa en el hecho de que estaba bajando las canciones para comprarlas luego, sin ánimo de lucro, y que no hay ninguna ley en Estados Unidos que prohiba esa práctica.
En un fallo histórico, el Tribunal Federal declaró que "una copia descargada, reproducida y guardada en el disco duro para un futuro uso es un sustituto directo de una copia comprada".
Gonzales está planteándose llevar su caso al Tribunal Supremo. En cualquier caso, de momento está ya quedando claro el talante de este tribunal y el tipo de jurisprudencia que regirá el uso por parte de particulares de estos polémicos sistemas de intercambio, que están siendo duramente perseguidos durante el último semestre.
El Tribunal Supremo en junio dictó que aquellas empresas cuyos productos se promocionaran como instrumento para violar los derechos de autor eran responsables directos de dichas violaciones.
Se abrió la veda y ya Grokster ha tirado la toalla el pasado mes. A finales de septiembre se rindió eDonkey, padre de prósperos clones como eMule.
En Estados Unidos, desde septiembre de 2003, la industria fonográfica estadounidense ha demandado a más de 15.597 personas que se dedican supuestamente a esas practicas ilegales.
- Retiario, por Pepe Cervera. Multando a tus clientes



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