Gaztelu, considerado el número uno de ETA, fue detenido el 22 de febrero de 2001 en la localidad vascofrancesa de Anglet y actualmente cumple condena en Francia por asociación de malhechores, delito análogo en España al de pertenencia a banda armada.
El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo procesó en julio de 2001 por el secuestro y asesinato del edil del PP a los que fueron integrantes del comando Donosti de ETA, Txapote e Irantzu Gallastegi, Amaia, así como al ex concejal de HB en Eibar Ibon Muñoa.
De ellos tres, sólo Muñoa ha sido condenado a 33 años de cárcel como cómplice del secuestro, mientras que Gallastegi continúa pendiente de ser juzgada por este crimen tras ser entregada definitivamente a España el pasado 14 de junio, con lo que finalmente podría sentarse en el banquillo por estos hechos junto a su compañero Txapote.
En noviembre de 2002, el juez Del Olmo viajó a Francia para interrogar a Txapote en relación con el asesinato del concejal, pero en aquella ocasión el ex dirigente etarra se negó a contestar a sus preguntas y a las de la fiscal Olga Sánchez que le acompañaba en esta diligencia.
Un asesinato frío y planificado
Según el auto de procesamiento, Gaztelu y Gallastegi acudieron a Eibar (Guipúzcoa) a finales junio de 1997 y se alojaron en el domicilio de Muñoa, al que explicaron que tenían planeado secuestrar a un concejal del PP, del que "estaban obteniendo información".
Posteriormente, los etarras le indicaron a Muñoa que colocara su coche cerca de la estación de tren de Eibar para facilitar un lugar donde aparcar el vehículo que iban a utilizar en el secuestro, "dado que la persona a secuestrar era un concejal del PP de la población de Ermua que trabajaba en la empresa Eman Consulting, de Eibar.
Así, el 10 de julio, Blanco, tras comer en su domicilio, se dirigió al apeadero del tren de Ermua para acudir a su trabajo y, sobre las 15.30, llegó a la estación de Eibar donde le abordó Gallastegi, "dirigiéndose ambos hacia un vehículo de color oscuro que estaba aparcado en la calle de Ardanza".
Dos días después, el 12 de julio, fue localizado el cuerpo del concejal con dos disparos en la cabeza y las manos atadas a la espalda en las inmediaciones del Caserío de Miracampa, en la localidad guipuzcoana de Lasarte. Blanco estaba aún con vida y fue trasladado al Hospital Nuestra Señora de Aranzazu, donde falleció al día siguiente.


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