Admirados por igual por turistas y residentes, los distintivos autobuses rojos han funcionado desde 1956, pero han ido siendo retirados gradualmente desde la década de los ochenta por estar considerados costosas antigüedades.
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Fotos
A mediodía, el último Routemaster - el número 159 - iba a viajar desde Oxford Street hasta las cocheras de Brixton, en el sur de Londres, poniendo así fin a toda una época.
El jueves, grupos de fotógrafos amateurs se podían ver a lo largo de la ruta 159 impacientes por captar una última imagen del autobús que es tan famosamente británico como las cabinas telefónicas rojas o los guardias de la Torre de Londres ('beefeaters').
Los autobuses - con campañillas en lugar de timbres y una plataforma trasera desde la que los viajeros se podían subir o bajar con el vehículo en marcha - son para mucha gente un clásico irremplazable.
Pocos vehículos o sistema de transporte tienen un club de fans o una página web dedicada.
'Nació en Londres para Londres. Y es el último de su clase', dijo Travis Elborough, autor de 'The Bus We Loved' (El autobús que amamos), un homenaje a estos vehículos.
'Hay una enorme carga emocional relacionada con estos autobuses', dijo Elborough a Reuters.
'Creo que en gran parte se debe a que la experiencia de viajar en ellos para mucha gente es mucho más placentera que quizá viajar en algunos sustitutos que tienen la estética del interior de una aspiradora (moderna)'.
El último Routemaster fue construido en 1968 y, en principio, fueron diseñados para no durar más allá de 17 años.
Desde finales de la década de los 50, innumerables visitantes a Londres han subido por sus estrechas escaleras y se han sentado en sus asientos delanteros para disfrutar de una económica vista de la ciudad. En su momento de más esplendor, llegaron a circular por Londres 2.760 autobuses.
Sin embargo, nadie llorará por dejar de escuchar aquello de 'sujétense fuerte, por favor' mientras el conductor hacía sonar la campaña que indicaba que el autobús estaba a punto de salir.
El diseño de estos vehículos excluyó realmente a mucha gente con discapacidades y a padres con niños pequeños y sillitas.
'Mientras los Routemasters estaban en funcionamiento, algunas personas no podían usarlos', Bert Massie, presidente de la Comisión de los Derechos de los Discapacitados a Reuters.
Massie dijo entendía el romanticismo que rodeaba al Routemaster, pero señaló que un autobús tiene que servir a todo tipo de pasajeros.
'Tengo cierta simpatía por toda la nostalgia generada, pero el mundo sigue adelante', dijo Massie.
Sin embargo, los autobuses, que participaron en películas y series de televisión, no desaparecerán completamente, ya que unos pocos seguirán funcionando en dos rutas del patrimonio londinense para aquellos que se resisten a que desaparezcan.
/Por Matthew Jones/


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