La tecnología ha irrumpido en nuestras vidas de manera abrupta. El ordenador es ya un electrodoméstico más en la casa; lo conectamos a Internet y comenzamos a navegar sin instrucciones, sin manual de seguridad. Si cogemos el coche sabemos que hay que ponerse el cinturón, cuál es el pedal del freno y lo que puede ocurrir si vamos a gran velocidad o nos saltamos un stop.
Pero en la Red, el internauta cándido sólo ve el peligro cuando se ha convertido en víctima: un virus ha hecho desaparecer el contenido de su disco duro, ha picado en un timo más tonto que el de la estampita o ha caído de espaldas tras ver la factura telefónica.
Pero no, navegar no es entrar en combate. No hay que tener miedo a Internet ni hacer demasiado caso a los mensajes alarmistas que abundan en algunos medios, donde Internet siempre aparece unida a la pornografía, los piratas, los pederastas o los estafadores.
En Internet hay virus, pero no es un virus. Basta un poco de información para minimizar el peligro: las normas básicas de seguridad son de sentido común aderezado, eso sí, con un punto de conocimiento informático. Pero, ¿cuáles son los principales riesgos de Internet?
VIRUS, BACTERIAS, GUSANOS
- Hay dos culpables en la diseminación de virus: los que los crean
y los que los propagan. Los primeros son malos y deberían acabar entre
rejas; los segundos son sólo internautas primerizos, incautos o,
sencillamente, algo descuidados. Pero los segundos son tan necesarios
como los primeros para convertir los virus en uno de los problemas más
serios de Internet.
- Si no quieres ser culpable de negligencia; si no quieres ser víctima o convertir a otros en víctimas de tu inconsciencia, piénsalo dos veces antes de abrir un archivo adjunto en los mensajes de correo electrónico.
FRAUDES Y 'SPAM'
- La mala fama, con ayuda de la justicia, ha conseguido
prácticamente acabar con los dialers, esos programitas que se instalan
subrepticiamente en el ordenador para desviar la llamada de teléfono a
un número de tarificación adicional, consiguiendo elevar la factura
hasta cifras imposibles.
- Pero en los dialers no se acaba el ‘tocomocho’ de la Red. Hay que prestar atención a los mensajes de desconocidos que llegan por email (spam), especialmente a los que tienen tono alarmista, los que aseguran que ganaremos un porrón de dólares sin movernos de la silla o los que nos piden actualizar algún dato personal.
NAVEGAR POR AGUAS PELIGROSAS
- El que no sabe nadar, no debe adentrarse en aguas profundas.
Camina con pies de plomo a medida que te adentres entre casinos,
pornografía, cracks (para romper la protección del software), programas
de intercambio de archivos y, en general, sospecha de lo que es extrañamente gratuito.
- Lo gratis muchas veces se termina pagando. No es una cuestión de moral. Eres libre de buscar pornografía y responsable si decides no pagar por el software. Lo que ocurre es que hay muchos ‘modelos de negocio’, asociados a páginas de dudosa autoría y contenido cuestionable, consistentes en regalar a la vez que te la meten doblada. Ora con incombustibles bombardeos publicitarios, ora con software malicioso que se instala en el ordenador sin permiso, asociado a las descargas gratis o a través de un programa incrustado (applets de Java o controles ActiveX) en las páginas web.
¿SABÍAS QUE...?
- El cultivo de virus electrónicos. Los investigadores que crearon los primeros ‘programas autorreplicantes’ pretendían mejorar el rendimiento de las computadoras,
no cargárselas. A finales de los 50 tres informáticos de los
laboratorios Bell idearon un juego (Core War) en el que un programa se
introducía en la computadora rival para conquistar la memoria y, en
1970, en el Palo Alto Research Center (PARC) de Xerox inventaron ‘virus benignos’
para recorrer las tripas de la computadora y vigilar su salud. Los
virus ya estaban sueltos, sólo hacía falta que cayesen en manos
inadecuadas y que la Red cubriese el planeta para que ya no haya quien
les pare los pies.
- Galería de los horrores. El primer virus que contagió a miles de PCs llegó de Pakistán en 1986; entonces eran los casi difuntos disquetes los encargados de propagar lentamente los virus. Ahora con Internet, y sobre todo gracias a los ‘gusanos’ que se mueven por correo electrónico, las epidemias mundiales son frecuentes. Desde 1996, bichos como Jerusalem (después Viernes 13), Chernobyl, Melissa, Happy99, Blaster o el irresistible ILOVEYOU, que ‘enamoró’ al 80% de las empresas españolas, han causado pérdidas millonarias. El año pasado Trend Micro registró más de 37 millones de infecciones, protagonizadas por engendros como Netsky, Zafi-B, Sasser o MyDoom. En 2004 los virus aumentaron más de un 50%, y se espera que este año la cosa vaya a más. Estaremos preparados.
¿Alguna duda? Háznoslas llegar en los comentarios y el autor del artículo o los propios internautas te echarán un cable.




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