Dos empleadas han denunciado a la Fundación Gorila (California) por despedirlas al negarse a mostrar sus pechos a la primate.
Las denunciantes exigen un millón de dólares por «discriminación sexual, despido improcedente y violación de las normas de sanidad y seguridad». La directora de la fundación, Francine Patterson, les dijo que Koko les había pedido con gestos que se desnudaran. Ella las animó a que obedecieran: «Probablemente estás harta de mis pezones y necesitas ver otros».
Intento de manipulación
El abogado de la fundación ve el hecho como un intento de manipulación, y Koko se mantiene ajena: ve la tele, conversa –comprende 2.000 palabras en inglés– y pinta cuadros, en los que a lo mejor algún día refleja esta situación tan peculiar.
Otro gorila artista
Llegó a la fundación con el propósito de convertirse en el compañero sentimental de Koko, pero nunca llegaron a enamorarse. Originario de Camerún, Michael era un gorila capaz también de comunicarse mediante gestos, pero en el año 2000 falleció. Tenía 27 años y grandes cualidades para la música y la pintura. Sus avances en la comunicación con los humanos se han reflejado en películas como Congo y Return to me.




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