Una mujer enferma y sin trabajo, atrapada entre la bancarrota y la burocracia

Margarita Caro
Margarita muestra el maletín donde organiza las 35 pastillas diarias que toma. (JORGE PARÍS)
  • La mujer se encuentra al borde del embargo y aquejada de una serie de dolencias que no le permiten trabajar.
  • Contrató pólizas de vida y protección de préstamos, pero los seguros no quieren pagar y se ha visto obligada denunciar.
  • Según la mujer, los seguros, contratados a través de otras entidades, conocían su situación cuando la aseguraron.

Fibromialgia, epilepsia, trombosis, hernia discal, contracturas, una patología tipo lupus... Margarita Caro toma 35 pastillas diarias para intentar paliar todos los problemas de salud que padece y que la mayoría de los días no le permiten moverse.

Pero los problemas de Margarita, lectora de 20minutos.es, no acaban ahí, ya que también está atrapada en la burocracia y deshumanización de bancos y aseguradoras. La lectora, de 43 años y residente en Colmenar de Oreja (Madrid) se separó en 2004 a causa de los malos tratos que sufría. Dispuesta a comenzar una nueva vida, y aún trabajando, pero ya enferma, decidió comprarse una casa. Sin embargo, su ilusión se convirtió en una deuda de pesadilla.

Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) le concedió, sin avales y sin tener contrato fijo, los 90.000 euros que necesitaba para una casa y una plaza de garaje. Por entonces ya tenía la invalidez declarada para su trabajo habitual, por la que apenas le daban 377 euros, que completaba con un empleo que sus dolencias le permitían desarrollar.

Margarita empeoró de sus muchas dolencias y le fue concedida la invalidez absoluta permanente

Agobiada por la falta de ingresos, amplió su hipoteca en 2006 y, viendo que su salud empeoraba, decidió contratar varios seguros de vida y de protección de préstamos, que deberían cubrir los pagos de la hipoteca si finalmente caía más enferma o tenía que dejar de trabajar.

Dos fueron las entidades que la aseguraron, Seguros y reaseguros Santander y RGA, éste último a través de la Caja Rural y el director de una sucursal, que conocía a Margarita.

Finalmente, en 2008 sucedió lo peor. Margarita empeoró de sus muchas dolencias y le fue concedida la invalidez absoluta permanente, lo que le dejaba una única fuente de ingresos: la exigua pensión de 758 euros por su invalidez. Con esa cantidad no podía pagar los 642 euros de hipoteca que le llegan cada mes y afrontar el resto de los gastos.

La financiera le ofreció un año de carencia, pagando sólo 200 euros, pero los intereses de esta operación generaron otros 9.000 euros a pagar, aumentando el capital pendiente. Sin embargo, la situación de Margarita estaba resuelta, pues contaba con las cantidades que tenía aseguradas... Pero los seguros le dijeron que no: ya estaba enferma cuando contrató las pólizas.

20minutos.es se ha puesto en contacto con Santander seguros y reaseguros y con Seguros RGA y ambos se han reafirmado en su resolución: no pagan porque Margarita no les advirtió de que estaba enferma.

Margarita aportó la documentación de sus pensiones por invalidez, para justificar sus ingresos

Sin embargo, Margarita no pudo hacerlo. En el caso del Santander, fue UCI quien le dio a firmar los documentos del seguro, sin que se le pidiera ningún tipo de declaración ni advertencia. Eso sí, Seguros y reaseguros Santander asegura que devolverá la prima que Margarita pagó por asegurarse. En el caso de RGA, fue el director de la sucursal bancaria de Caja Rural, que conocía a Margarita y su situación, el que tramitó el alta de la póliza.

Por si fuera poco, tanto en el primer crédito como en la ampliación, Margarita asegura que aportó la documentación de sus pensiones por invalidez, para justificar los ingresos de que disponía, como si de nóminas se tratase. Incluso, afirma la lectora, UCI no aseguró con Santander seguros y reaseguros toda la cantidad del préstamo, sino la mitad, precisamente por su delicado estado de salud.

Ahora, Margarita lleva tres meses sin pagar la hipoteca, y se enfrenta a un embargo, que además le dejará con una deuda que deberá seguir pagando, si la venta de su casa por parte de UCI no cubre el importe del préstamo. Desde UCI aseguran a 20minutos.es que "en los próximos días le volveremos a ofrecer otro plan de pagos adaptado a su situación".

Ahora, la mujer se encuentra litigando contra los seguros, con las molestias físicas que para ella supone, dado que le asignan abogados de oficio, pero uno por cada póliza y demanda, hasta un total de cinco, lo que multiplica sus desplazamientos y preocupaciones. Ya no vive en su casa. No tiene luz, ni agua: se las cortaron por impago.

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