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Vendedores de incienso sevillanos y marroquíes compiten duramente en la capital

Regalan a hermandades de Cádiz por "falta de recursos económicos" Las mezclas sevillanas se pueden oler hasta en las iglesias protestantes de Inglaterra

Regalan a hermandades de Cádiz por "falta de recursos económicos"Las mezclas sevillanas se pueden oler hasta en las iglesias protestantes de Inglaterra

La venta de incienso en la ciudad de Sevilla para particulares, parroquias y hermandades cuenta con una competencia "muy dura", debido a que "cada vez son más los marroquíes que tratan de abarcar mercado que ya tienen los sevillanos", sobre todo en el aspecto de puestos ambulantes.

Así lo declaró a Europa Press el maestro en mezclas de incienso y alfarero natural de la capital hispalense, Adolfo Fiances, con 26 años de experiencia en el oficio y para quien la competencia se localiza en distintos puntos de la ciudad establecidos en la Plaza de la Alfalfa, la Avenida de la Constitución, la Gran Plaza o calle Tetuán, donde "algunos marroquíes van ganando poco a poco el terreno".

Ante esta situación, Fiances se aferra a que "los musulmanes por mucho que se quieran meter en el camino de los cristianos saben que les ganamos en venta". Sin embargo, la competencia no se da sólo en la venta de incienso, también se produce en la fabricación de incensarios, porque "se lucha contra las máquinas", y es que, según Fiances, "en Marruecos ya no se utiliza el torno y el horno, además en Sevilla cuesta mucho más mantener un taller que en Marruecos".

Para "proteger" las ventas de incienso, en el año 1992 surgió la Asociación Santiago, Santa Justa y Rufina, cuyo presidente es Adolfo Fiances y reúne a mezcladores y vendedores de incienso de Sevilla capital y algunos de la localidad de San Juan de Aznalfarache.

Por otra parte, para Mohamed Said El Mrabet, marroquí y afincado en Sevilla desde hace 28 años, "la competencia es mucha por la gente que sale a vender a la calle, sobre todo para hacer favor a algunos fabricantes, aunque para controlar la situación debe estar la Policía Local".

A pesar de la competencia reconocida por Said, también precisó que "es importante la labor de las hermandades porque cuando se les acaba el incienso que hacen acuden a mí, ya que sé realizar algunas mezclas especiales". Así lleva Said 15 años en la profesión, tras aprender en Sevilla a elaborar mezclas de incienso y contar con clientela "gracias a muchos párrocos".

Al hilo de ello, Antonio López con unos 30 años de experiencia en los gajes del oficio precisó a Europa Press que para combatir la competencia "lo mejor es mantener el estilo propio, que sea único", como la mezcla que elabora denominada 'Los Tres Reyes'.

Cabe destacar que aparte de los vendedores ambulantes y los establecimientos, las cofradías también elaboran sus propias mezclas de inciensos, tal es el caso de la Hermandad de El Silencio, que según Fiances, desde el siglo XVI realiza la mezcla que está recogida en el Libro de Reglas de la Archicofradía.

La crisis en el incienso no todas las hermandades elaboran sus propios inciensos, situación por la que tienen que acudir a los mezcladores. En este sentido, Fiances vende a cofradías de otras provincias andaluzas, si bien para la Semana Santa de Puerto Real, en Cádiz, ha tenido que regalar incienso, "porque se han recortado gastos", puntualizó.

Por su parte, Said cuenta con la clientela "habitual" de la calle "con turistas que vienen de Madrid o Barcelona y se llevan bastante". En lo que respecta a las hermandades, explicó a Europa Press que "sólo vende en el puesto, porque mandar conlleva líos" y añadió que "a muchos el precio se les hace caro, pero se han mantenido durante cuatro años".

En cuanto a la repercusión de la crisis en general, Fiances admitió que las ventas no han disminuido, "sólo decaen después de Semana Santa". En cambio, Said aseguró que ha tenido "muchas pérdidas, porque hace tres años ganaba en unas semanas hasta mil euros y eso ya no ocurre", situación por la que está pensando en dejar el comercio. Además, prosiguió Said, "hay muchos problemas y se ha notado bastante la lluvia", aspecto éste último en el que también coincidieron Fiances y López.

En concreto, los vendedores de incienso suelen ganar en vísperas de Semana Santa entre unos 120 y 250 euros al día. Pero cuando pasa la festividad, "las ventas no suelen pasar de los 50 euros al día", según concretó Said, quien afirmó que "los españoles compran más incienso que los marroquíes".

La venta de incienso tiene repuntes en épocas como Navidad, Cuaresma o Semana Santa, según apuntó López, aunque la compra es "constante" durante todo el año, porque "mucha gente compra incienso para ambientar las casas", argumentó Said, mientras que Fiances fundamentó que "el incienso es algo muy antiguo y un clásico que pertenece a la historia con importancia en el Evangelio y en la liturgia, y es purificante y relajante".SEVILLA,

"ciudad puntera"

Para Fiances, Sevilla es "la ciudad puntera en la mezcla de inciensos y la única capital occidental que tiene vendedores de dicha materia por sus calles", además "se continúan creando mezclas", de modo que este año Fiances aumenta a tres más la nómina de hermandades sevillanas a las que sirve mezclas singulares, en este caso son las cofradías de Santa Genoveva, Monte-Sión y La Carretería.

Mientras, Said argumentó que "no hay una ciudad en Marruecos ni Grecia —países en los que ha vivido— como Sevilla, que es especial para el incienso y la Semana Santa". Entre las procesiones en las que se puede oler parte de su incienso está la Hermandad de La Borriquita y Pasión, que recordó Saíd que salen de la Iglesia de El Salvador, "antigua mezquita de Sevilla".

Por otra parte, también cabe citar que el incienso de Sevilla se puede oler en las iglesias protestantes de Inglaterra, además de en templos de Holanda, Francia y Portugal, países a los que exporta su producción Fiances.

Las variedades de mezclas de incienso más demandadas en Sevilla son 'Cristo de Burgos', 'Cofrade', 'Pasión', 'Gran Poder' y 'Los Tres Reyes', entre otras, y el precio de un kilo puede oscilar entre los 45 y 60 euros. Si bien, depende de la mezcla, porque hay inciensos que valen hasta 500 euros el kilo, pero "sólo los puede comprar El Vaticano", musitó Said.

El incienso lo traen de países del Medio y Extremo Oriente, una vez en los talleres de los mezcladores sevillanos se muele con ingredientes como el romero, el jazmín, la vainilla, la canela, el azahar o las cáscaras de naranjas amargas que se recogen del Patio de Banderas y el Patio de los Naranjos de la Catedral y del Salvador.

En la elaboración de la mezcla se tiene en cuenta el recorrido de la procesión, si lleva música o no, o el color de la túnica, entre otros factores, para obtener un incienso que sea una característica más de la hermandad, argumentó Fiances, a lo que añadió Said que "por el aroma se sabe muchas veces donde está un paso".

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