El matrimonio de Ann-Marie con Jaco comenzó a complicarse seis meses después de la boda, entre otras razones porque el marido era demasiado amigo del alcohol y de abusar físicamente de su esposa.
Cansada de aguantar, el 29 de junio de 2002, tras nueve años de matrimonio, Anne-Marie esposó a su marido con las manos a la espalda, lo sentó en una silla y le colocó una bolsa de plástico en la cabeza.
Y esperó. "Ninguno de nosotros puede saber ni comprender el sufrimiento que tuvo durante estos años", dijo la jueza Kathy Satchwell cuando leyó la sentencia. Según la magistrada, la esposa, ahora viuda por voluntad propia, no pudo controlarse a sí misma el día que decidió acabar con la vida de Jaco.
Ann-Marie, vecina de Krugersdorp, al norte de Johannesburgo, fue condenada a estar detenida "hasta que se levante la corte", lo que sucedió cinco minutos después, cuando el tribunal se retiró para tomar un té.


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