Se trata de una de las principales enseñanzas en las clases de preparación al parto: saber reconocer las señales que indican que se ha desencadenado el parto y cuándo hay que acudir al hospital (o llamar a la matrona en caso si no se trata de un parto hospitalario, sino en casa).
Llegar antes de tiempo puede derivar en induccciones o en partos más instrumentalizados en el peor de los casos. O en que te manden de regreso a casa o te tengan horas esperando en un hospital cuando podrías estár mucho más cómoda en tu hogar en los mejores.
Los pódromos del parto
Pero tan importante como saber cuándo ir es saber identificar una serie de fenómenos que indican que el embarazo llega a su término. Aunque hay partos repentinos en los que ninguna de estas señales, conocidas como pódromos del parto, se han producido, en la práctica totalidad de los casos sí que se experimentan varias.
Estos avisos son:
- La expulsión del tapón mucoso. Se trata de una mucosidad, teñida de sangre, que tapona y protege el cuello del útero. Se puede expulsar repentina o gradualmente y suele ser indicador de que el parto se aproxima. En alguna mujeres sucede justo inmediatamente antes del parto, pero también pueden pasar entre diez o quince días. Incluso hay mujeres que no lo expulsan hasta el momento del parto y por tanto no se enteran.
- El abdomen desciende. Eso que las abuelas dicen de "tienes muy baja la tripa, vas a parir en cualquier momento" es cierto. Notarás que ha descendido por que respirarás mejor y sentirás menos pesadez, aunque como presionará aún más la vejiga también se incrementará la necesidad de orinar cada poco.
- Las contracciones de Braxton Hicks. Aunqeue problable que lleves meses sintiendo estas contracciones irregulares, sobre todo si no se trata del primer hijo, cuando se aproxime el momento del parto se incrementarán en intensidad y frecuencia. Se distinguen de las del parto por ser muy irregulares y por interrumpirse al descansar o cambiar de actividad. Además, aunque pueden ser molestas son indoloras.
- Cambios emocionales y aparición del instinto de nido. Las anteriores son señales objetivas, pero también están las llamadas subjetivas. Antes de producirse el parto muchas futuras madres se sienten inquietas o más sensibles. En muchas también aflora el instinto de nido común a todos los mamíferos, o necesidad de limpiar y recoger la casa.
Existe algo llamado trabajo de parto podrómico. Se trata de unas contracciones que no acaban de ser las del parto ya que se mantienen irregulares pero no acaban de cesar, con las que es difícil descansar, y que acaban desencadenando el parto tras dos o tres días.
En este caso también es importante descansar en casa, hidratándose bien y reservando fuerzas, a la espera de que se desencadene el parto. Acudir al hospital suele derivar en que te manden de regreso a casa o en que te dejen ingresada pero intenten acelerar de forma artifical el proceso. La buena noticia es que, si se tiene paciencia y se espera a que los acontecimientos se desarrollen por si solos, este tipo de partos suele ser rápido y fácil.
Si empiezas a sangrar o rompes aguas y no son transparentes, sal corriendo al hospital ¿Cuándo ir al hospital?
Hay que ir al hospital sin demora, sin esperar a nadie, si comienzas a sangrar por la vagina o si rompes aguas y están teñidas (el líquido expulsado en lugar de ser transparente con hilillos de sangre es oscuro). En estos dos casos, sobre todo en el primero que puede ser un desprendimiento de placenta y potencialmente mortal, la espera puede ser muy peligrosa.
Por último, si tienes un historial de partos prematuros no esperes tanto. En ese caso más vale pecar de previsora y acudir al hospital ante la más mínima duda.
Pero si no hay complicaciones, normalmente, matronas y ginecólogos recomiendan acudir al hospital :
- Cuando se rompan aguas claras. La bolsa puede romperse de golpe o puede perderse líquido de forma gradual. Si dudas si es flujo vaginal o líquido amniótico, coloca un paño sobre la braguita para poder diferenciarlo mejor. La rotura de la bolsa puede ir acompañada de contracciones o no. En cualquier caso hay que ir al hospital sin falta pero sin atropellos. Si el hospital está cerca, puedes darte una ducha (cuidado con los resbalones, que el líquido amniótico es algo aceitoso) o esperar a que llegue tu pareja del trabajo, si no está muy lejos.
- Cuando las contracciones son regulares y dolorosas y no remiten, pasan unos cinco minutos entre una y otra y duran unos sesenta segundos. Cuando se dice que pasan cinco minutos entre una y otra significa que pueden parar dos minutos, luego siete y luego cuatro. No se producen necesariamente a intervalos puntuales.


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