Este año, un segundo más

Este año, un segundo más
La línea del meridiano en el Real Observatorio de Greenwich. (Alberto Heras)
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El último minuto del año tendrá 61 segundos, ya que hay que sincronizar los relojes atómicos a la velocidad de rotación de la Tierra, este año más lenta.
¿Cuántas veces hemos deseado tener sólo un segundito más? Deseo concedido. El último minuto de este año no tendrá 60 segundos, sino 61. Según la Universidad alemana de Bonn, encargada de coordinar la red mundial de radiotelescopios que mide la velocidad a la que gira la Tierra, esta pequeña corrección es necesaria porque nuestro planeta ha rotado este año un poco más lento.

Pero ¿se está parando la Tierra? Obviamente, no. La explicación de este ligero ajuste es muy sencilla. Durante muchos años, nuestro sistema de medir el tiempo se basó en los movimientos de la Tierra, tanto alrededor del Sol como alrededor de sí misma. Pero poco a poco los científicos se dieron cuenta de que el planeta no era el mejor reloj, ya que es demasiado caprichoso y sus movimientos no son siempre constantes.

¿Cómo medir entonces el tiempo? La respuesta estaba en los átomos. En 1950 se construyó el primer reloj basado en la resonancia de los átomos de cesio. Y en 1972 se adaptó como medida universal la definición atómica de segundo.

32 segundos desde 1972

Por qué? «Estos relojes son un millón de veces más precisos que la rotación terrestre», explica a 20 minutos un portavoz del Instituto de las Ciencias del Espacio de Barcelona (CSIC). Dado que la Tierra va a su aire, desde 1972 los relojes atómicos han ganado 32 segundos para sincronizarse con el reloj natural de la rotación terrestre. «Ganar un segundo no es un fenómeno excepcional. Hay que hacerlo de vez en cuando. La última vez fue en 1999. El último minuto de ese año también tuvo 61 segundos», señalan desde el CSIC.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones, reunida este semana en Ginebra, va a estudiar si se eliminan de una vez por todas estos ajustes. «Un segundo más o un segundo menos no interfiere en nuestra vida cotidiana, aunque sí pueden crear problemas en ordenadores interconectados a nivel internacional».

Más cambios en el reloj

Desde 1981 también cambiamos el reloj para ganar o perder una hora. En marzo restamos 60 minutos y en octubre los recuperamos, simplemente para ahorrar energía eléctrica. También nos gusta hacer cambios en el calendario. La fecha que más se modifica es el inicio de la Semana Santa, que puede variar incluso un mes de un año para otro. El motivo es que desde el Concilio de Nicea (325 d. C.) quedó fijado que la Pascua de Resurrección se celebrara el domingo posterior a la primera Luna llena tras el equinocio de verano (20 ó 21 de marzo).

Greenwich, desde 1884

Desde 1884, el meridiano de Greenwich es el semicírculo imaginario que une los polos de la Tierra. A partir de él se miden las longitudes (en grados) de la Tierra y la franja horaria por la que también se calcula el tiempo en todo el planeta. Esta línea imaginaria atraviesa España. Un simbólico arco, sobre la A-2, cerca de Zaragoza, indica su punto exacto.

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