Se trata de siete religiosos de la diócesis de Urgell asesinados "por odio a la fe" durante las persecuciones religiosas de 1936 y de María de los Angeles Ginard Martí, de la Congregación de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico, nacida en 1894 en Lluchmayor (Mallorca) y asesinada en la Dehesa de la Villa, en la periferia de Madrid, en 1936.
Los sacerdotes son José Tapies Sirvant (nacido en Pons en 1869), Pascual Araguás Guardia (Pont de Claverol, 1899), Silvestre Arnau Pascuet (Gósol, 1911), José Boher Foix (San Salvador de Toló, 1887), Francisco Castell Brenuy (Pobla, 1886), Pedro Martret Moles (Seo de Urgel, 1901) y José Juan Perot Juanmartí (Boulogne, Francia, 1877).
El mayor, Tapies, tenía 67 años, y el menor, Arnau Pascuet, 25.
En la biografía oficial se resalta que todos sufrieron un duro interrogatorio en La Pobla, se negaron a disimular que eran sacerdotes o a profanar la sotana y defendieron el templo parroquial para que no fuera profanado.
"Fueron sacrificados por el mero hecho de ser sacerdotes, sin que pudieran acusarles de otra causa", se señala.
A María de los Angeles Ginard le pilló la Guerra Civil en Madrid. El 20 de julio de 1936 tuvo que abandonar el convento donde se alojaba -quemado después por los milicianos- vestida de seglar al igual que las otras monjas. Se alojó en una casa, pero fue detenida un mes más tarde por los milicianos tras ser delatada por el portero.
Fue fusilada "por odio a la fe", según le reconoció Juan Pablo II, en la noche del 26 de agosto de 1936.
Benedicto XVI sólo celebra canonizaciones
Los nuevos beatos serán proclamados por el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en nombre de Benedicto XVI, que ha vuelto a la tradición y sólo celebra las canonizaciones.
A la ceremonia asistirá una delegación española encabezada por Luis Calvo Merino, subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, y de la que forman parte Jaime Matas, presidente del Gobierno autónomo de las Islas Baleares, y Joan Carretero Grau, consejero de Gobernación de la Generalitat de Cataluña.
Los ocho religiosos se suman a los 471 mártires de aquellos convulsos años de principio del pasado siglo en España ya proclamados beatos por Juan Pablo II. Fueron beatificados en diez ceremonias. La primera en 1987 y la hasta ahora última en 2001, que fue la más numerosa, ya que fueron elevados a la gloria de los altares 233 religiosos.
Las beatificaciones, sobre todo las primeras, levantaron una fuerte polémica en España y se dio el caso que cuando en 1999 Karol Wojtyla canonizó a nueve religiosos fusilados durante la Revolución de Asturias de 1934 representantes del Gobierno asturiano no asistieron por considerar que estos gestos "no contribuyen a superar el odio de la división entre las dos Españas de aquella época".
Además de los beatos, Juan Pablo II también proclamó santos a once mártires asesinados durante la Revolución de Asturias de 1934 y la guerra civil del 36.


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