Setecientos hombres, de seis países distintos, revelaron en un reciente estudio, sus auténticos sentimientos como clientes habituales del mundo de la prostitución. La iniciativa la ha llevado a cabo la organización Prostitution Research & Investigation, ubicada en San Francisco.
Curiosamente, en muchos de los casos, los investigadores encontraron que los hombres se sentían mal después de mantener relaciones con una prostituta, sin embargo, no por ello dejaban de hacerlo.
Muchos clientes definen la experiencia como "frustrante, vacía y terrible", pero no dejan de hacerlo
Algunos de los entrevistados contaron su experiencia enThe Guardian, como recogen desde la web del diario británico.
No puede concretarse un único perfil entre los clientes. En el estudio participaron hombres con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años, de cualquier raza, la mayoría de ellos empleados; y en muchos casos, con un nivel educativo elevado. Educados, con buena presencia y, en demasiadas ocasiones, casados o con pareja estable.
Uno de ellos se hace llamar Ben, es un inglés de clase media, de unos treinta años, quien tímidamente declara que lo único que consigue tras pagar por sexo es "sentirse mal". "Esperaba que hablar de ello (para el estudio) me ayudara a entender por qué lo hago", continúa.
Un anterior estudio, publicado en 2005, reflejó que la cifra de hombres que acuden a la prostitución se había duplicado en una década. Los investigadores lo atribuyeron entonces a "una mayor aceptación del negocio del sexo".
Sin embargo, muchos de los que participaron en este último estudio mostraron todo lo contrario, y dijeron sentirse avergonzados y culpables por acudir a prostitutas.
"No estoy satisfecho con ello", declaraba uno; "Me siento decepcionado, qué forma de malgastar el dinero", aseguraba otro. En el caso de los que son infieles a sus parejas, esto no hace sino perjudicar aún más su relación.
Sin embargo, esta vía para conseguir sexo de forma rápida y fácil no acaba con el sentimiento de soledad de muchos clientes; convirtiéndose en una experiencia "frustrante, vacía y terrible", como algunos la describen. A pesar de ello, no dejan de acudir a la prostitución.
Los factores que llevan a un hombre a convertirse en cliente asiduo son muy variados. Desde experiencias traumáticas que llevan a una supuesta incapacidad para mantener una relación sentimental, como la búsqueda de una mujer dispuesta a entregarse al acto sexual "sin miramientos".
Los hombres se muestran indiferentes ante la más que evidente explotación sexual
La mayoría de los hombres involucrados en la investigación mostraban una total indiferencia ante la más que evidente explotación sexual de muchas prostitutas. De hecho, más de la mitad aseguraba que eso es lo que ocurre la mayoría de las veces; tampoco esto les convence para dejar de hacerlo.
Y es que, más de un tercio de los entrevistados confirmaban el nulo conocimiento del idioma por parte de las mujeres (señal de que hacía poco que habían llegado al país), o la existencia de cortes y moratones, que reflejarían un evidente maltrato físico.
Sin duda, uno de los datos recogidos más impactantes es el hecho de que algunos hombres consideren que "necesitarían" violar si no tuvieran la opción de la prostitución. "Un hombre desesperado que quiere sexo, lo necesita para aliviarse. Podría llegar a violar a alguien", declaraba uno de los encuestados.
Lee aquí un informe sobre el proyecto de esta investigación (PDF).




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