Que un niño demuestre un interés desmedido por los telediarios no es normal. Que le gusten más las noticias que los dibujos animados, menos aún. Pero una vez esto ocurre, sólo hay un camino inteligente por parte de sus progenitores: alimentar esa sed de conocimiento por lo que ocurre en el planeta.
En un primer 'single' utilizaron la primera estrofa del himno alemán empleado habitualmente por los nazis
Stanley y Virgina Boucher, dos asistentes sociales de Boulder, Colorado, optaron por esta última vía con su hijo, Eric Reed Boucher. Ellos aún no lo sabían, pero estaban poniendo su decisivo grano de arena para crear un monstruo. Porque ya desde su más tierna infancia, Eric tomó conciencia de lo que iba a ser una constante en su vida: las ganas de cambiar el mundo.
La vida en los EE UU de principios de los setenta era el caldo de cultivo ideal para un adolescente contestatario. Era la época yippie, que abogaba por la contracultura, el anarquismo, la desobediencia civil y el antimilitarismo. Eric participó en numerosas protestas contra la guerra de Vietnam o en favor de los llamados siete de Chicago, un grupo de jóvenes detenidos por los disturbios en la convención demócrata de 1968. Sin embargo, no fue hasta bien avanzada la década cuando encontró un vehículo a medida para dar salida a sus ideas: el punk.
Ganas de provocar
Muchas de las grandes historias del rock comienzan en un tablón de anuncios. Así fue en el caso de U2 o Depeche Mode. También en el de Dead Kennedys. Junto al guitarrista East Bay Ray, Eric formó la banda en 1978. El nombre era toda una declaración de intenciones, al igual que el seudónimo escogido por Eric (combinación de la marca Jell-O y del país que intentó separarse de Nigeria en 1966). Todo lo que rodeaba al grupo llevaba la provocación por bandera.
Biafra se presentó a unas elecciones y acabó con 6.000 votos y un cuarto puesto
La lucha política de Dead Kennedys se certificó en un primer single demoledor. Utilizando la primera estrofa del himno alemán –empleado habitualmente por los nazis–, California Über Alles cargaba violentamente contra el gobernador del estado, Jerry Brown. El tiro les salió por la culata, y muchos jóvenes de extrema derecha lo adoptaron como himno, lo que les llevó a ser asociados con el lado político opuesto al que pertenecían. Paradojas del punk.
Aquel single, que formaría parte de su debut, Fresh Fruit for Rotting Vegetables (1980), vio la luz gracias a Alternative Tentacles, un sello independiente creado por el propio Biafra en el que, a partir de entonces, se publicarían todos los discos del grupo. Era la única opción, dada la dificultad de encontrar una discográfica dispuesta a editar tan incendiario material. Biafra nunca ha cobrado salario alguno por su trabajo en el sello, aún activo hoy día.
Se presenta a las elecciones
No contento con su faceta musical, Biafra quiso dar un paso más presentándose a las elecciones de San Francisco. Lo que empezó como una broma para ridiculizar el proceso electoral acabó con 6.000 votos y un sorprendente cuarto puesto.
El músico ha acusado a Al Gore de ser un "falso izquierdista"
Paralelamente a su creciente popularidad, los dardos verbales de Biafra comenzaron a despertar recelos. Nazi punks fuck off, en la que cargaba contra el uso de iconografía nazi por parte de bandas punk, irritó a los escoceses The Exploited, que le dedicaron I hate you y Fuck The U.S.A.
La emblemática Holiday in Cambodia escupía sobre la política de EE UU en el país asiático. Y otras como Kill the poor hacían uso de una macabra ironía, abogando por arrojar la bomba atómica sobre los barrios pobres para que así pudieran ser ocupados por los ricos. Naderías. Los grandes problemas llegaron cuando Biafra tocó temas verdaderamente delicados.
Perseguido por Al Gore
Pese a que los textos de Plastic Surgery Disasters (1982), atacaban duramente el American way of Life, fue Frankenchrist (1985), el que levantó ampollas. El detonante fue la inclusión en el disco de un póster con el cuadro Penis Landscape, del artista suizo H. R. Giger. Un pene era demasiado: el Parents Music Resource Center (PMRC), una poderosa organización para la defensa de la moral y las buenas costumbres, les declaró la guerra.
La campaña de acoso, liderada por la senadora Tipper Gore y su hoy popular marido Al Gore (al que Biafra tacha de "falso izquierdista"), acabó en juicio. Pese a ser absueltos, pagaron un precio elevado: las grandes tiendas de discos dejaron de distribuir sus discos.
Al poco, Dead Kennedys se separaron. Las diferencias ideológicas se hicieron insalvables: Jello declinó una oferta de Polydoor, y se opuso a que Levis usase Holidayin Cambodia en un anuncio. Otro juicio entre Biafra y el grupo (que aseguraba que éste no les pagaba sus royalties) dio la razón a la banda. Hoy, pese a ser el autor, Biafra no tiene ningún derecho sobre las canciones que le dieron la popularidad.
Poco parece importarle. Desde que abandonó Dead Kennedys no ha parado. En 2000 se presentó a las elecciones con los verdes, ha editado 9 discos de spoken word –género muy popular en EE UU–, sigue al frente de Alternative Tentacles, ha hecho cameos en cine y colabora en un sinfín de bandas.
Ahora llega a España con su última gamberrada, Jello Biafra and the Guantánamo School of Medicine. Ya desde el nombre del LP (Audacity of Hype, el lema de Obama sustituyendo Hope, esperanza, por Hype, algo injustamente inflado), manda un recado al presidente. Cuidado, Barack. Jello Biafra y sus acólitos anarquistas te vigilan.
NO PASES DE...
Una peli: American Hardcore. El director Paul Rachman narra, en forma de completo documental, el nacimiento y desarrollo del hardcore en EE UU. El largometraje se centra en una serie de entrevistas a algunos de los protagonistas de la escena, desde Minor Threat a Bad Religion, desde Black Flag a Cro Mags, The Misfits o Dag Nasty... Un documento imprescindible para entender el género. (Sony Pictures. 10 euros).
Un disco: Plastic Surgery Disasters. Desde su escalofriante portada (con la mano de un blanco tomando la de niño desnutrido) a sus crudas canciones, el debut del grupo californiano es un auténtico decálogo de furia antisistema. Canciones veloces en las que la inimitable, salvaje y burlona voz de Biafra galopa sobre la limitada pero eficaz base rítmica de sus compañeros de grupo. Un puñetazo en la cara a lo políticamente correcto. (Alternative Tentacles. 12 euros).
Un libro: New Wave & Post-Punk 1978-1984. Tras la irrupción y la fugaz muerte del punk, los grupos que habían formado parte de aquella revolución buscaron nuevas formas de expresión. Surgió así la llamada New Wave, etiqueta que sirvió para definir estilos tan dispares como el techno-pop, la música industrial, el ska o el hardcore-punk de los propios Dead Kennedys. ( T&B. Varios autores. 21,50 euros).




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