La fama cuesta, pero no como prometía la famosa serie de televisión. A la actriz Katie Holmes y a su hija Suri más que sudor, ser celebrities les cuesta un bronceado a base de flashes. La famosa intérprete y su hija han pasado un día en la gran manzana sin Tom Cruise. Fueron de compras y a comer a un restaurante y todo eso rodeadas por una nube de paparazzis.
Lo que fue una jornada tranquila para Katie y para Suri, fue una pesadilla para los guardaespaldas. El encargado de la seguridad de la actriz incluso pedía inagotable a los fotógrafos que no usaran flash para no molestar.
A la noche la nube de fotógrafos se hizo más espesa todavía, Katie y Suri aguardaban tras las puertas de un restaurante a que el guardaespaldas pusiera orden entre los paparazzis. Hasta cinco veces abrió la puerta para que saliera Katie pero después volvía a cerrarla para llamarle la atención a algún fotógrafo y preparar la salida de la actriz y su camino hasta el coche.
La princesita de los Cruise, ya cansada de tanta foto le apartaba la cara a su madre para que no le alcanzaran los objetivos. Finalmente, Katie y Suri, que se refugiada en brazos de su madre, atravesaron la marabunta de flashes rumbo a su hogar.




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