Sus programadores lo han bautizado con el rotundo y algo pretencioso nombre de "El juego más difícil del mundo". Se trata de un rudimentario vídeojuego de habilidad al que se puede jugar de forma gratuita y que, más allá de su presunta dificultad, puede llegar a sacar de sus casillas al jugador.
El vídeojuego costa de 30 fases, y la dificultad va in crescendo en cada una. El propósito del juego consiste en llevar -con las teclas de dirección del teclado- el cuadrado rojo de un sector verde del tablero al otro sin tocar los obstáculos azules que interrumpen la pantalla.
Leo González Pérez, la redactora del blog de tecnología del diario argentino Clarín asegura no haber pasado de la segunda pantalla. Un comentario de la bitácora donde escribe, le da la razón: "He perdido más de media hora y no he conseguido nada, este juego es diabólico".




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